Centauro descamisado

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Daniel Santoro

lunes, 6 de diciembre de 2010

Reacciones y resistencias a los procesos de cambio en la etapa post-neoliberal

Por: Juan José Olivera

*Febrero de 2010

Una mirada a los casos de Venezuela, Bolivia y Argentina, a partir de los cambios suscitados desde el caliente verano del 2001 hasta la actualidad. Sus consecuencias y reacciones en los procesos de oposición que obstaculizan las nuevas políticas en un escenario que claramente se define como post-neoliberal y de un paradigma naciente, aun en formación, pero con signos comunes en todo el Cono Sur del Continente.


Venezuela, “escuálidos” golpistas

Con el estallido y el derrumbe de los gobiernos neoliberales que dominaron la escena política en todo el continente durante la década del 90 se abrió un proceso que puede ser llamado post-neoliberal.
En Venezuela, este proceso post-neoliberal, se manifiesta con el ascenso al poder de un militar nacionalista. Con arraigo y discurso populista de izquierda, Hugo Chávez Frías, se impone como la única figura política capaz de conducir el país luego del estallido popular del 27 de Febrero de 1989 en la capital, que se denominó “caracazo”. Chávez, ganará las elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 para el periodo 1999 – 2001 por el margen de 56,5% de votos dejando atrás una cantidad de interrogantes que iban desde su inclinación ideológica, hasta su vocación democrática.
El desconocimiento, de su actividad política dentro del ejercito venezolano y de su persona, era tan grande que su pasado “golpista” a un gobierno democrático lo ponía, según informes del diario argentino Clarín, en sintonía con los movimientos militares nacionalistas de derecha llamados “carapintadas” que se habían sublevados durante los gobiernos de Alfonsín y Menem en la Argentina.
Si bien Chávez logra movilizar una gran parte de los sectores populares Venezolanos, desde un principio fueron bloqueadas sus expectativas de reforma por los sectores parlamentarios de los ADECOS (Partido Acción Democrática) y COPEI que llevará al gobierno del Movimiento V Republica a plantear la necesidad de una reforma constitucional y parlamentaria. Por otro lado, entablarán una encarnizada oposición, los sectores de una clase media alta que habían obtenido su posición social gracias a los resortes y funciones variadas que resultaban de la administración burocrática, contratos, negociados e interrelaciones personales que hacían las empresas privadas y los sindicatos con el estado. Como resultado, daba una clase media acomodada que reaccionó cuando el estado a través de su ejecutivo se planteó el control total de la quinta potencia productora mundial de crudo, la empresa nacional de petróleo venezolana (PDVSA).
Se amalgamaron fuerzas de oposición que contuvieron tanto a viejos sectores oligárquicos detentores de la tierra, como a las nuevas burguesías comerciales de bienes y servicios que crecieron al amparo de los negocios de las empresas privadas multinacionales con el sector petrolero venezolano, sindicatos patronales burocratizados y corrompidos que poseían el control de la empresa estatal de petróleo, tecnócratas neoliberales y jóvenes de la escuela de Chicago caídos en desgracia, profesionales liberales y universitarios elitistas cultural e ideológicamente trasnacionalizados, viejas dirigencias ya sin poder ni representación mayoritaria en busca de una nueva base social y sectores marginales del ejercito ligados a las políticas del Pentágono estadounidense. La punta de lanza de este movimiento la ejercieron principalmente a partir del segundo mandato presidencial de Chávez, 2001-2007, Fedecámaras y la central sindical, Trabajadores de Venezuela (CTV), que llamó al primer paro nacional el 9 de abril de 2002, junto con la Universidad Católica Andrés Bello y la cúpula de la Iglesia Católica venezolana. Todo este rejunte al que el presidente de Venezuela le suele llamar “los escuálidos” son la oposición que primero intentó a través de paros y lock outs patronales del 2002-2003 bloquear el normal desarrollo económico del país, luego amenazaron con quemar a las refinerías saboteando la producción petrolera y amotinándose en los buques tanque que estaban anclados frente a las costas de Caracas, al mismo tiempo que fueron los responsables de llevar a delante los planes de la fallida intentona de golpe de estado del 12 de Abril del 2002 que incluyó el arresto ilegal de Hugo Chávez y que de no haber fracasado el golpe de estado por la acción de los sectores mayoritarios leales del ejercito bolivariano y la sociedad civil, podría haber terminado con el magnicidio del presidente venezolano.

Bolivia, de la autonomía indígena a las autonomías secesionistas:
El lado oscuro de la “media luna”.

Evo Morales también asume por el agotamiento del modelo económico neoliberal y la explosión de los partidos políticos tradicionales. Es un cocalero de la región del Chapare. El sector que representa el presidente boliviano es un actor político que se puede considerar relativamente “nuevo”, que creció y se desarrolló a lo largo de los años 80 y 90, y que paradójicamente, cuando la economía más se deshacía más crecía el sector campesino cocalero y sus demandas de tierra y justicia.
Los cocaleros de Bolivia han sido un sector perseguido y judicializado, ya que la política de “guerra contra las drogas” propagada internamente en los Estados Unidos fue continuada externamente por “guerra al narcotráfico” y ponía especial énfasis en este cultivo milenario ya que de este se extrae la cocaína que había sido usada como fuente de financiación por la guerrilla maoísta “Sendero Luminoso” en Perú y por las castristas-leninistas FARC (Fuerzas Armadas Colombianas), dando lugar en la década del 80 y 90 al concepto “narcoguerrilas” acuñado por el pentágono y al más actual “narcoterrorismo” usado por los especialistas norteamericanos en asuntos de América Latina.
Los alzamientos populares liderados por los movimientos sociales que se expresaron durante la llamada “Guerra del Agua”, de enero y abril del año 2000, y la “Guerra del Gas”, entre los primeros días de septiembre y el 23 de Octubre del 2003, cuando el entonces presidente de la nación Gonzalo, “Goni” Sánchez de Lozada envía su carta de renuncia al Congreso Nacional, fueron los conflictos que sumieron a toda Bolivia en el debate sobre las empresas privatizadas de servicios públicos y la necesidad de otro tipo de políticas económicas al mismo tiempo que un nuevo liderazgo en el ejecutivo en Bolivia.
Puntualmente la “Guerra del Agua”, del agua corriente, entonces en manos de la Francesa Suez, lograron aunar las viejas estructuras sindicales de la COB (Central Obrera Boliviana), con la preeminencia de los mineros, las federaciones de docentes y los conflictos de los pequeños comerciantes ambulantes y los sectores cocaleros, sumado a nuevos movimientos sociales surgidos de los mismos conflictos, serán la base social sobre la que el MAS (Movimiento al Socialismo) se apoyara pará para construir su propuesta de gobierno.
El MAS en las elecciones del 18 de diciembre de 2005, obtuvo casi el 54%, así Evo Morales, asumía el poder el 22 de enero de 2006, siendo el tercer presidente boliviano elegido por la mayoría absoluta de votos, el primero había sido Hernán Siles Zuazo en 1956 y el segundo Víctor Paz Estenssoro en 1960. El MAS logró sintetizar las demandas y conocer las necesidades que urgían a los sectores políticos bolivianos del campo y la ciudad.
Desde el comienzo de su mandato Evo Morales enfrentó una oposición que mostraba una gran resistencia a los cambios, y a la Asamblea Constituyente que el presidente Boliviano había anunciado en campaña para fijar los nuevos derechos constitucionales de los pueblos originarios y a las minorías. Por otras parte además de las discusiones constitucionales que desembocaron en la determinación de declarar a Bolivia como un “Estado Plurinacional”, los debates incluyeron gran cantidad de leyes asistenciales, la nacionalización de recursos naturales y energéticos, como el gas y el petróleo, que generaron rechazos y continuos bloqueos en la legislación. Además el argumento de las autonomías regionales que el MAS había levantado en campaña, y que formaba parte de su programa político, estaba pensando esencialmente para las comunidades indígenas originarias, será utilizado por los sectores de la Bolivia rica, la “Bolivia Blanca”, española y terrateniente de la “media luna” que se extiende desde Tarija a Beni y Pando.
Santa Cruz de la Sierra, donde se radican los grandes bancos extranjeros y donde se manifiesta el poder de un sector financiero crecido a la luz del lavado de narcodólares y los grandes negocios internacionales, se han visto los atropellos mas graves no solo al sistema democrático sino también a los derechos humanos y civiles. La “media luna” es también la zona donde se encuentran las refinerías petroleras y los mayores posos gasíferos. Es la Bolivia poderosa, racista y egoísta que no soporta a la otra Bolivia, que representa Evo Morales, la Bolivia aymará y quechua, pobre y milenaria, relegada y descarnada desde hace siglos. Si bien los sectores autonomistas cuentan con algunos apoyos dentro de los antiguos partidos políticos que se expresan en los ámbitos legislativos, el sistema de negociación no los hace más activos a la hora de reclamar la caída del gobierno como si lo hacen los grupos identificados con las banderas Verde y blanca o las rojas y blancas, del oriente autonomista. Este sector agrupa a expresiones políticas de lo mas vario pinto en un cóctel peligroso e inestable: a sectores de grandes terratenientes, a los grandes narcotraficantes, sectores financieros y bancarios, estudiantes provenientes de clases acomodadas trasnacionalizados cultural y económicamente, sectores que mantienen un nivel de vida comparable a los países del “primer mundo” y que no desean compartir su renta ni ser “mandados” por la Bolivia india.
La reacción que en un primer momento parece irracional, por lo racista y xenófoba, no es solo es, y en cierta manera excede las diferencias económicas, porque el verdadero y real choque es principalmente cultural. Porque está en juego la construcción simbólica nacional, cual será el rostro de Bolivia, cual será su eje y columna vertebral económica y cultural. Esta reacción de las regiones orientales dirigidos por los sectores medios y altos de Bolivia sintetizan claramente un proceso de un sector que pierde poder y que se resiste, conmocionando la escena política a los gritos como una Scarlett O´hara, para que los vientos de la historia no se la lleven.
Argentina, un proceso “destituyente” en las pampas de Martín Fierro y la soja transgénica.

Cristina Fernández de Kirchner asume a la presidencia el 10 de diciembre del 2007 luego de ganar las elecciones del 28 de octubre del mismo año con un 44,8% de votos, sucediendo a su esposo el exgobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor C. Kirchner, que el 25 de mayo del 2003 ganara una reñida elección cuando el ex presidente Carlos S. Menem (1989-1995, y 1995-1999), seguramente el mayor neoliberal y neopopulista, comparable solo con el peruano-nipón Alberto Fujimori, no se presentara al ballotage para definir quien sería el próximo presidente argentino.
Kirchner inaugura una época extraña donde llega un presidente peronista después de ganarle una elección nacional a otro ex presidente del mismo partido. Auque cabe aclarar que para dichas elecciones el Partido Justicialista peronista había explotado y sus diversas fracciones llevaban otros nombres, Kirchner, asume con los votos del Frente para la Victoria. Sobre las múltiples razones por las que el PJ se había desarticulado orgánicamente se puede decir que entre las más relevantes están: los 10 años de un fuerte liderazgo llevado adelante por Menem que obstaculizaba el surgimiento de otra alternativa política en el seno partidario, las diferencias en el modelo y las políticas económicas en cuanto a qué sectores (financieros o productivos) debían conducir el país, y la presión que ejercía el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, para proyectarse como figura de recambio al “menemismo” que creía perimido.

Si bien la presidencia de Kirchner fue apoyada por amplios sectores y el margen con que ganara su sucesora es una muestra de lo bien que fue despedida su gestión. Kirchner, logró relanzar la demanda interna, reactivar la economía, tener saldos positivos en la balanza de pagos, bajar la desocupación, tener superavit fiscal, desarrollar algunos programas de asistencia social con relativo éxito, tener una tasa de crecimiento entre el 8 y 9 % anual durante el periodo 2003-2007, una política de esclarecimiento en los Derechos Humanos, renovó la cuestionada Corte Suprema de Justicia y logros como el pago de la Deuda Externa con el FMI, y apuntalar y extender el MERCOSUR en clara oposición a la políticas de libre comercio propagandizados por los Estados Unidos a través del ALCA.
Aunque muchos dicen que lo que hizo el gobierno del santacruceño no fue otra cosa que profundizar el proceso que había comenzado con el estallido popular de diciembre del 2001 y con las posteriores políticas implementadas por el gobierno provisional de Eduardo Duhalde, que realizó la devaluación del Peso argentino y la salida de la paridad 1 Dólar 1 Peso que había instalado el Ministro de Economía de Menem y posteriormente de Antonio DeLarua, Domingo Cavallo; lo cierto es a partir de la llegada al ejecutivo de Néstor Kirchner se instaura un nuevo estilo de gestión política, económica, social y administrativa diferente que marca la época con el nombre de “kirchnerismo”.

Sin dudas, Cristina asumió con viento a favor. Pero con la contrariedad y la responsabilidad de tener que profundizar aún más donde su antecesor, su marido, no había llegado; lo que los sectores más de izquierda y los medios de comunicación llamaron: “la distribución de la riqueza”. Desde los lugares más disímiles se esgrimieron cuestionamientos igualitarios como cosa pendiente, pero arrojados al voleo, como latiguillo para criticar al reciente gobierno, sin tratarse como un debate lo suficientemente serio y en profundidad como semejante tema requeriría.
El hecho que el ejecutivo fuese asumido por una mujer en principio no abrió resquemores y fueron muchas las voces que se alzaron en apoyo al genero, incluso se habló de “cambio y progresismo” comparables con los tiempos que corren donde el socialismo francés llevaba su candidata a presidente, como ocurría en Alemania o Chile. Los medios de comunicación, desde Joaquín Morales Solá, hasta lo que se llama a grandes rasgos “la Casa Blanca” veían en Cristina un referente “más democrático”, institucional y menos populista que Néstor. Sin embargo poco duró esta visión idílica o condicionante y no han dudado en rotularla con acusaciones peores que a su marido. Para este sector la presidenta es: soberbia, desequilibrada mental, irascible, esquizofrénica, autoritaria, etc; solo basta ver el lugar que se le da a la oposición en los grandes multimedios donde los “invitados” ya no son reporteados por un periodista sino que se sumergen en un extenso monologo acompañados por movimientos oscilantes de cabeza del conductor periodístico en franca complacencia y cara de asco ante alguna enumeración de “atropellos fascistas de parte del ejecutivo” como le gusta decir a la titular del ARI, Elisa Carrio. Por otro, lado las cámaras estarán cubriendo el conflicto victimizando a los sectores de clase media y alta. Paseando entre la gente el camarógrafo muestra esa pequeña muchedumbre envalentonada que sacude cacerolas y carteles que piden la renuncia y reiteradamente hacen referencia al aparato reproductor de la presidenta electa. Si estos sectores opositores “de clase” ya no se quejan de las rutas y calles cortadas como antes, ya no piden la represión como cuando los hambrientos y desempleados protestaban durante el gobierno anterior, es porque ahora la escena es de ellos. Estos sectores son los que sin ruborizarse reclaman “democráticamente” por el fin del gobierno de la nueva presidenta, al mismo tiempo, que actualizan un discurso de época dictatorial y chovinista.

A los sectores multimediaticos ya no les importa el genero del ejecutivo, ni la discusión del reparto de la riqueza, embarcados en una tarea constante de desprestigio al gobierno se encargan de poner todo ante la duda y bajo el argumento de que los fondos que recauda el Estado van para “campañas políticas” o para “hacer caja”, se trata de incidir en la tarea parlamentaria y unir a una heterogénea oposición que precisa demonizar al ejecutivo para justificar su incapacidad política para llegar a las masas populares y el bajo porcentaje electoral.
El fin del idilio de los medios con Cristina, fue sin duda, a partir del proyecto de modificaciones al porcentaje de retenciones a las exportaciones, principalmente a la soja, y que se conoció como resolución 125. Ahora el ejecutivo se lanzaba a hacer el tan esperado “reparto de la riqueza”, el problema era ¡de dónde se iba a sacar para repartir!
Con cierta inocencia, descuido o grave error el gobierno nacional encaró una reforma que tocaba al mayor sector productivo concentrado argentino: el sector agroganadero, sin tener en cuenta el enorme poder económico y simbólico que enfrentaba. La Sociedad Rural argentina y las otras asociaciones agraristas (CRA, CONINAGRO, Federación Agraria) lograron instalar fácilmente la idea: “el campo” versus la ciudad, tema fundante y renuente en el imaginario popular argentino. Así aparecían victimizadas, ante la sociedad mediatizada por los multimedios comunicacionales, las poderosas asociaciones agrarias en su territorialidad. “El campo” se encarnaba amenazado por un gobierno presentado como omnipotente, centralista y revanchista ideológicamente. En esos días se leían en las pancartas de las rutas cortadas por los agraristas sojeros desde insultos a la sexualidad de la presidenta hasta la acusación macartista de ser “Montonera”.
La bonanza de las exportaciones y el nuevo tipo de cambio 1 dólar 3 pesos, hizo el milagro de unir a tres sectores históricamente opuestos, actualmente complementarios. En un nuevo esquema de poder económico se une: la vieja oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural, con una nueva burguesía con vinculaciones nacionales y extranjeras, tecnologizada e industrial en su forma de producción agrícola de “pools de siembra”, con los pequeños y medianos productores lácteos y agro-ganaderos, representados históricamente en la Federación Agraria Argentina ubicada tradicionalmente dentro de la centro-izquierda.

Finalmente el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner decidió enviar al parlamento la resolución 125 del ejecutivo para que sea tratada por las Cámaras del Congreso y distender el clima hostil luego que las asociaciones agraristas decretaran un lock-out patronal dejando a Buenos Aires prácticamente desabastecida de productos agro-ganaderos.
El debate se convirtió en el tema nacional resolviéndose negativamente para el gobierno nacional. Si bien se impuso en la Cámara de Diputados el proyecto oficial, en la Cámara de Senadores, frente a una situación de empate en el momento de votar la ley, el Vicepresidente de la Nación y presidente de la Cámara del Senado decidió increíblemente su voto: “no afirmativo”, impidiendo así la sanción de la Ley de Retenciones Móviles del ejecutivo del cual formaba parte.

Este proceso, que enfrentó Cristina, la debilitó en su imagen y popularidad según expresan algunas encuestas y logró agrupar y movilizar una oposición heterogénea que ha hecho bandera de lucha la caída del gobierno kirchnerista. Por otro lado, cuestionan la legalidad de las medidas gubernamentales y, más que una oposición a los proyectos y medidas del ejecutivo, ponen en duda ya la legitimidad misma de la acción presidencial de un gobierno que creen en retroceso y extenuado.
El gobierno de Cristina, como dijimos antes enfrentó inocentemente o erróneamente al sector de poder mas duro de la Argentina y perdió. No fue gratuito tendrá sus consecuencias, tal vez cedió para no caer en un enfrentamiento aun mayor, no lo sabremos. Lo cierto es que al enfrentarse al sector agro-exportador saltaron a la vista una cantidad de intereses y sectores subalternos que vieron peligrar una cosmovisión o un ordenamiento de voluntades políticas y económicas. Esos mismos sectores son los que han levantado la voz frente a la reciente estatización de los fondos de pensión privada (AFJP) y se resisten a la expropiación de Aerolíneas Argentinas no porque afecten en gran medida sus intereses puntuales, pero recordemos que en mayor o en menor medida estos son hijos del proceso privatista de los años 90.

Hasta aquí los hechos relatados del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner forman parte de lo que el colectivo de intelectuales que apoyan al gobierno, “Carta Abierta”, denominó como un proceso “destituyente”, llevado a delante por la oposición. Los sucesos se muestran de forma similar a lo que en Bolivia se llamó el conflicto por las “autonomías”, aunque en ambos países se expresaran en formas diferentes, la búsqueda de oponer resortes legislativos para horadar la adhesión y el mandato popular de los ejecutivos pone a ambos casos en una relación de simetría. En Argentina este proceso “destituyente” podemos decir que tuvo mayor éxito y se puede ver reflejado en el resultado de las elecciones para diputados y senadores del año 2009 donde el ejecutivo pierde la mayoría en la provincia de Buenos Aires, mientras que en Bolivia ocurre todo lo opuesto y el ejecutivo renueva otro mandato impulsando gran cantidad de reformas y cambios. Si se tratara de hacer un rápido análisis podríamos decir que en el caso de Bolivia al salir exitosamente del conflicto, catapultó al gobierno de Evo Morales hacía un nuevo periodo presidencial, y que la derrota frente al sector “del Campo” debilitó el gobierno de Cristina Fernández. Sin embargo no por eso quiere decir que este “deslegitimado” o “exhausto” como propagandiza la oposición y las corporaciones de los medios de información, ni que no se puedan revertir los golpes que recibió el gobierno kirchnerista en las últimas elecciones.

Lo mismo puede decirse para Venezuela, cuando en últimas elecciones el voto chavista a disminuido y bloqueado “momentáneamente”, como dice el mismo presidente bolivariano, la posibilidad de sucesión indefinida por voto popular.

En los tres casos que tomamos hay algunos puntos en común para analizar las nuevas resistencias y oposiciones que tratan de obstaculizar el proceso de cambio en esta etapa pos-neoliberal:

1- Tanto Bolivia, Venezuela y Argentina surgen gobiernos de corte populista de tendencia en mayor o en menor medida de izquierda, a partir de alzamientos populares. El agotamiento de gobiernos de corte neoliberal, como el de Carlos Andrés Pérez precipitaron estallidos sociales tales como el “Caracazo” venezolano y el surgimiento de una fuerza política surgida de un sector nacionalista del ejército que lleva adelante un programa de refundación nacional; en la “Guerra del Agua” la lucha de los movimientos sociales, sindicales y cocaleros, se funden en la gesta de la “Guerra del Gas” y marcan el fin y comienzo de una etapa en Bolivia; en Argentina, los saqueos a supermercados del 16 de diciembre en el Gran Buenos Aires y la confiscación de los depósitos en dólares de los ahorristas, culminan con el “argentinazo” de las jornadas del 19 y 20 de diciembre en la Plaza de Mayo de la Capital, muestran un signo común en América Latina: el agotamiento del modelo neoliberal.
2- En los tres países se han producido un cuestionamiento a lo que se consideró el régimen neoliberal de ajuste presupuestario estatal, achicamiento del Estado a través de privatizaciones y desregulaciones de áreas productivas y de servicios de propiedad estatal.
3- Una fuerte critica al capital financiero y a la financiación externa, más exactamente a los organismos internacionales de crédito como son el FMI y el Banco Mundial, de los cuales la gran mayoría de los países latinoamericano son deudores, condicionando sus respectivas economías y políticas públicas.
4- Una rotunda negación a encarar procesos de liberalización del comercio similares al acuerdo que tienen los EE.UU con México (NAFTA). Con el nombre de ALCA, EE.UU. promocionó un acuerdo de similares características para el Cono Sur, pero la acción negativa de los principales socios del MERCOSUR (Argentina y Brasil) y la inclusión de la Venezuela Bolivariana al bloque sudamericano decidieron el fin de la propuesta norteamericana en la cumbre de Mar del Plata.
5- Los tres países han encarado un proceso de reconstrucción del área estatal, ampliando las políticas publicas y los planes de desarrollo social, para ello han necesitado recurrir a diferentes resortes económicos del Estado. En el caso de Venezuela y Bolivia el creciente proceso de nacionalización y estatización de hidrocarburos es lo que da la base para proyectar los planes de desarrollo social, en Argentina el Estado se financia a partir de las retenciones a las exportaciones petroleras y agroganaderas. Si bien, aún parecen insuficientes, en la Argentina las políticas sociales y el gasto público han crecido considerablemente a la etapa anterior, pero en correlación con las políticas de equilibrio fiscal y de mantenimiento de reservas de divisas del Estado.
6- En los tres países el hacerse de recursos para la financiación del Estado ha puesto a los gobiernos en situaciones de crisis política y conflicto con actores que sienten resentidos sus intereses sectoriales y también viejas elites políticas desplazadas del poder llevan adelante posiciones que pueden mostrarse al limite de lo institucional con posiciones antisistema y secesionistas, como en los casos de Venezuela y Bolivia. En Argentina no se han expresado los sectores opositores con semejante virulencia, sin embargo, en el conflicto con el sector agroganadero el gobierno de Cristina Fernández sufrió escaladas de violencia durante los cortes de ruta que amenazaban con detener todo el trancito vial y el transporte de alimentos y mercaderías que abastecen a las ciudades. Durante los meses del conflicto se lanzo un verdadero lock-out patronal agroganadero que puso en tensión a muchos sectores aliados al gobierno y a sectores que se presentaron en franca oposición, y que hasta el momento no se había manifestado con semejante agresividad.
7- A nivel internacional los países del Cono Sur se han agrupado en la organización UNASUR que ha ganado en preponderancia política frente a otras organismos regionales como la vieja OEA, logrando un mayor grado de independencia ante la presión que ejerce Estados Unidos en el Continente y una mayor eficacia por tratarse de ejecutivos con posiciones políticas cercanas.
8- En los tres países se presenta una relación conflictiva de los ejecutivos con los medios de comunicación. Aunque este no es un fenómeno nuevo en Latinoamérica, a partir de finales de los años 80 y durante la década del 90, se ha extendido en todo el continente un proceso de concentración de los medios de comunicación que sumado a las nuevas tecnologías de la imagen y el sonido se han constituido en verdaderas corporaciones multimediaticas, que influyen en la acción gubernamental de los ejecutivos que necesitan medir su acción política en la población y abren la agenda según los tiempos que marca la “opinión pública”.

jueves, 18 de marzo de 2010

Del crisol de razas a la olla popular. Notas para este Bicentenario de la Patria.

Durante el mes de Enero- Febrero de 2010, el Canal 7 del Estado emitió una serie de reportajes que hizo el sociólogo ex ministro de educación y ex candidato para jefe de gobierno porteño, Daniel Fílmus, a los presidentes de Latinoamérica. En el último programa, el del 12 de Febrero, le tocó cerrar el ciclo a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y repasó algunas anécdotas previas a la asunción a la presidencia de la Nación, la marcha del país y su ubicación en la política continental. Pero tal vez, lo que más llame la atención, y lo diferenciador con otros presidentes que tuvo el país es su visión profunda de la situación social de problemas que provienen de la génesis misma del Estado Nacional. Cristina dijo para Canal 7 al referirse a la situación social en la Argentina:

“Todavía es un país injusto, pero no sólo en términos de distribución del ingreso: en cuanto a reconocimientos. Todavía discrimina, no trata a todos por igual. En el centro del país y siendo rubio y de ojos celestes hay más oportunidades que lejos y como un kolla de piel oscura. No se trata con respeto y con igualdad a todos.”

Que el presidente de la Argentina exprese con tanta claridad uno de los problemas más negados e ignorados por la política, los medios de comunicación y las universidades del país que bajo la farsa del “crisol de razas” ha sumido a las razas originarias y originales del país en el más absoluto silencio, en la degradación social y en la marginalidad más grande e injusta que se encuentra en toda Latinoamérica.
Si, nuestro país, Argentina, el del Himno libertario, el que esconde un sol inca en su bandera, el de Maradona y la selección de fútbol, el de los hospitales, escuelas y universidades públicas, el de todos los climas, el productor mundial de alimentos, ¡sí señor, la República Argentina es uno de los países más racistas, xenófobos e injustos del mundo! Aquí la discriminación y la separación no es evidente y expresa como en el Apartheid sudafricano, en un sentido marxista, aquí las diferencias no solo son solo por el lugar que ocupa cada sector en la lucha de clases; son una combinación de factores históricos económicos, étnicos y culturales que ejercen el control al mismo tiempo y son reguladores y asignadores de recursos sociales, o económicos, que es lo mismo.

La geografía del país es vastísima y a cualquiera que vea su radiografía verá la enorme concentración en las ciudades que contiene. La densidad poblacional en las ciudades, con respecto al “interior”, a las zonas rurales, es abismal, una de los más grandes del mundo. Pero sabemos que no siempre fue así, hace 150 años nada más, no era así; las ciudades concentraban también el poder político “formal”, las instituciones de gobierno, y claro el comercio, pero el poder económico y el poder político, su fuerza de facto, estaba en las orillas y en la campaña. Las pampas no eran un desierto, existía un gran número de pueblos indígenas que las habitaban y procuraban sus alimentos de una relación estrecha con el medio donde vivían. Al mismo tiempo, estos pueblos no estaban aislados como se cree y estaban a tanto de todos los acontecimientos sociales y políticos. En toda la historia argentina, antes y después de la mal llamada “conquista del Desierto” por Roca, hubo lanzas de indios, incluso para exterminar a otros pueblos indios, ya Pizarro y Cortez lo había hecho antes. Las lanzas estuvieron en 1810, en la guerra de la independencia, en las filas unitarias y federales, y luego de la derrota de Calfucurá, se los integró al ejército nacional. Muchos descendientes de los pueblos indios se enrolaron como efectivos de la fuerzas de seguridad, policial y militar, era la única vía de integración social al nuevo esquema de la Nación agro-ganadera exportadora que primero les expropio sus tierras, luego les impidió la posibilidad de adaptación a las nuevas formas de trabajo y que finalmente casi los extermina.
Con algunos compañeros bromeamos cuando durante todo el 2008 se sucedieron los conflictos por la suba de la tasa de retenciones a las exportaciones del grano de la soja principalmente que el ejecutivo nacional quería realizar a través de la “resolución Ministerial 125 y que se lo denomino desde los medios de comunicación como “el conflicto con el campo”. Entonces los sectores concentrados de la vieja oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural, con una nueva burguesía con vinculaciones nacionales y extranjeras, tecnologizada e industrial en su forma de producción agrícola de “pools de siembra”, con los pequeños y medianos productores lácteos y agro-ganaderos, representados históricamente en la Federación Agraria Argentina ubicada tradicionalmente dentro de la centro-izquierda, reclamaban “retrotraer la situación” y nosotros decíamos ya que van a “retrotraer” que lo hagan antes de 1880. Como uno siempre quiere sumar amigos nuevos, discutiendo sobre el tema de las retenciones, hice ese mismo chiste a unos amigos de mi hermano que viven en el partido de Las Heras, en la Provincia de Buenos Aires, la cuestión es que les causó tanto desagrado que debimos interrumpir el debate para que no se fueran. Los amigos de mi hermano trataban de explicarme que 2000 hectáreas no eran nada, y que una camioneta 4x4 era un “elemento de primera necesidad”, y que no querían pagar impuestos tan altos porque “se lo roban los políticos”, continué la discusión y mantuve una serie de argumentos baste afilados para contradecir los golpes bajos y las chicanas con la esperanza de ganar la posición, y no sé si por el vicio universitario de debatir hasta un partido de bolita o por canchereo nada más, cansado de tantos argumentos berretas y xenófobos, derrapé y les tiro esa. Pero no fue solo eso, porque cuando les dije 1880, me miraron como una vaca mira pasar un auto, no les significaba nada, así que se los grafique un poco más y les dije que la tierra que habitaban no era ni había sido de ellos, que era de la nación y del estado acá y en cualquier parte del mundo, y que antes había pertenecido a los indios que debieron matar y correr para venderles a sus abuelos gringos para que ellos las heredaran hoy, que los descendientes de esos indios existían y estaban concentrados mayormente en el Gran Bueno Aires y en el Gran Rosario, que algunos podían se piqueteros, pero que no eran vagos, o por lo menos ni más ni menos que yo, y que la asistencia social no era “darles plata a los que no trabajan” sino a los que no tienen nada, les decía que mucha de la gente que habitaban esas zonas eran originarias de zonas rurales que se fueron a trabajar en la industria fabril y que con el proceso de desindustrialización que se dio luego del golpe militar de 1976 y que completó Menem en la década del 90 esa gente había quedado desempleada y sin contención social, ellos insistían en lo atorrante que eran los desempleados y que los villeros demostraban eso porque vivían en condiciones infrahumanas, yo les dije que sería bueno hacer un proceso de radicación por fuera de Buenos Aires y que se les diera tierras para trabajarlas que sería como pagar una deuda con esos sectores tan postergados, les conté que en Estados Unidos los descendientes de esclavos negros iniciaron acciones reparatorias millonarias a J.P. Morgan y otros porque eran empresas que se enriquecieron trayendo esclavos a norteamérica y que algo parecido habían hecho los descendientes y algunos sobrevivientes judíos con las cuentas de bancos en Suiza y que también habían iniciado juicios a las empresas automotrices alemanas por tener esclavos judíos trabajando y que de haberse tratado de una legislación más justa en la Argentina se deberían ver estos casos como algo no tan lejano; fue demasiado, volvimos al futbol y al rato gentilmente se fueron.

En nuestras facultades nadie se platea tampoco nada. Nadie se pregunta por qué cuando viaja en un tren que cruza hacia la provincia de Buenos Aires ve tantos trabajadores mestizos y en la aulas ninguno. Nadie se pregunta ¿qué pasa? en nuestras aulas universitarias cuando a la hora de pasar lista se escuchan esos geringosos trabalenguas impronunciables, porque abundan tanto los apellidos europeos y son minoría los hispánicos, que se ha vuelto parte del sentido común: en la universidad hay apellidos raros, gente blanca y muchos autores extranjeros.
El lugar de la universidad gratuita, laica y pública no es el lugar de los “negros”, término con el cual se iguala a los negros, a los indígenas y a los mestizos en nuestro país. Pero en nuestras facultades nadie va a decir eso, ni va a tocar el tema, porque no es una universidad racista. Entre los amigos y compañeros muchas veces se utiliza ridículamente el término cariñoso “negrito”, “negrita”, he escuchado incluso a amigos míos rubios y de ojos celestes de origen nórdicos y de origen judío del este, llamarse así. En las cursadas de las materias avanzadas esta proporción aumenta y a esto se le ha agregado que gracias a la modificación del tipo de cambio 1 dólar 3 pesos, la universidad no se abrió como decía el Che Guevara “al indio, al mulato, al pueblo” sino a los extranjeros atraídos por las ventajas en el cambio. La universidad pública es barata y publica para los que puedan acceder, como el amigo de mi hermano que decía que los piqueteros no trabajan porque son vagos, los estudiantes de la UBA creen que la universidad es para los que quieran estudiar.

Los medios de comunicación son los órganos canales internacionales por la que se difunde los parámetros ideológicos de la segregación y la Argentina es su mejor exponente. Para comprobarlo solo basta tomar lápiz y papel, hacer dos columna: una que diga “negro” y otra “blanco”, debe poner una tacha en cada columna por cada periodista, actor, conductor, humorista o cualquier personaje que aparezca en la pantalla utilizando un sentido amplio y del sentido común, seguramente van a crecer las marcas en la columna “blanco”, el mismo resultado lo va a obtener si lee una revista o ve las publicidades.
El lugar de los medios de comunicación no es de los “negros”, estos son los que cometen los delitos. Los medios de comunicación progres argentinos pueden criticar a Estados Unidos porque “las cárceles están llenos de negros o afroamericanos”, negros verdaderos, pero acá no se atreven a decir que son indios y mestizos los que llenan las cárceles porque si no tendrían que dar lugar a incomodas reparaciones, mejor decir a media voz “negros de mierda”. En Argentina el lugar de los indios y mestizos en los medios de comunicación esta bloqueado, tanta es la ausencia que cuando alguno accede esa situación de rareza merece el apodo siempre “cariñoso” de “negro”: el negro Dolina, el negro Fontanarrosa, el negro Olmedo, no muchos más. En los países que hay mucha gente negra a nadie se le ocurría llamarla, por ejemplo Brasil: “el negro Pelé”, es Pelé, nosotros le decimos “el negro” en un patético racismo de tablón, o en la Habana de 1960 ningún periodista sería tan imbécil de decirle a Nicolás Guillén –¡Dele negro recite un poema!, pero un notero argentino de hoy me la juego que es capaz de eso y cosas peores, solo basta con prender la televisión y ver semejantes batracios parlantes. No, ni acá, ni en ningún lado dicen el blanco Mariano Grondona, ni el Blanco Luis Majul, ni el Blanco Santos Biasatti, ni el blanco Joaquin Morales Solá.
Bueno si le quedan ganas de volver a hacer sociología para principiantes y necesita algo para comparar y es corajudo, retome lápiz y papel haga las mismas columnas y vaya llenándolas con el método antes citado, en los transportes públicos de la ciudad, en los trenes que salen cargados en las horas pico de Retiro, Constitución y Once, y verá como crecerá la columna opuesta. Pero tenga cuidado si a usted le interesó demasiado el tema de la sociología, y quiere llevar los papelitos a todos lados y practica en las puertas de la universidades, en las iglesias, en las empresas de origen multinacional, lugares de atención al público, obras en construcción, cárceles, etc, descubrirá un mundo de números interesantes pero inservibles a la hora de resolver algo, caerá en la misma trampa que nuestros sociólogos y especialistas en estadística que creen conocer el país por sus números. Muchos de ellos creen que justamente blanco y negro son los parámetros para medir los índices de criminalidad y terminan proponiendo como solución a la pobreza y a la delincuencia la realización de más cárceles.
Entonces hechas estas observaciones, solo que da adelantar nuestras esperanzas para el futuro en este Bicentenario de la Patria. Que no son otras que las que tiene todo el pueblo argentino y que seguramente podremos desarrollarlas en la medida que nos miremos como un país con una raíz y una identidad profunda. Reconocer nuestro pasado indio es una tarea necesaria pero es imprescindible ver el presente de los descendientes de los indios, de “los hijos del País”, dicho en palabras hernándianas y por hoy también de Hugo Chumbita. Ver que los cordones pobres de nuestras grandes ciudades están llenas de aquellos desterrados y expropiados por el capital nacional y extranjero, pero que fueron los hacedores de la patria en los momentos más difíciles, para ellos no hubo ni tierra, ni honor, ni gloria y siempre murieron por la patria. Reconocer esa raíz será devolver un poco de orgullo a nuestra gente olvidada y traicionada mil veces y fortalecerá a nuestra nación hacia una posible refundación.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El secreto de sus ojos

Tal vez sea un tema ya recontra discutido, pero como siempre cuando uno ve una película se siente como si fuera el primero, o al menos en mi caso tengo una necesidad que aparece pasados unos días de comentarla. En un principio no intelectualizo, no busco significados en las películas, es más, no disfruto mucho del cine y ciertamente prefiero la comodidad de mi casa para acceder al séptimo arte. El Cine es una salida más y muchas veces una escusa para hacer algo aburrido cuando uno está medio aburrido. Ha sido en otro momento el motivo para acercarse a una relación amorosa, dar los primeros pasos de un noviazgo o algo por el estilo. La cuestión es que fui a ver “El secreto de sus Ojos” y en un principio me gustó, me llamó la atención como estaba tratado el tema de la criminalidad y la impunidad mediada por la política, la corrupción en la justicia en tiempos de las tres A. Caminando para casa me di cuenta que lo que había visto era lo que en los setenta se llamaba cárceles del pueblo, que obviamente por mi edad no conocí pero si por los relatos o la literatura que uno tuvo acceso. Luego a los pocos días veo en la tele a Clarín repartiendo premios a mansalva y favoreciendo ampliamente a este film, ¡Mierda! Dije ¿Clarín premiando una cárcel del pueblo? Y ahí sí me senté a recordar la peli y pensar ¿por qué?
Me parece que el éxito de la película es que le calza bárbaro tanto a la izquierda setentista que vio, como yo, una cárcel del pueblo en la pantalla, que entonces lo pensaba como la solución a las limitaciones de la justicia burguesa, el progresismo posiblemente vio la crítica al peligro de la intervención antidemocrática en el poder judicial y una lógica respuesta de un hombre atormentado, y la derecha la justificación del tipo que hace “justicia por mano propia” aunque ellos abrían ultimado al hijo de puta que aparece excelentemente personificado en la pantalla. Un personaje que es asesino y violador, además de custodio de Isabel Perón con vinculaciones evidentes con la Triple A.
Ciertamente al sondearse profundamente uno no sabe bien cuál de las posturas es capaz de encarar puesto en situación, pero ahora me pregunto: ¿Qué habrá visto el tipo de la butaca de al lado en El secreto de sus ojos?

Partidos Políticos, Dictadura y Movimiento Popular

• Publicado en revista La Montaña, Arte, Cultura y Militancia Marzo 2000

Juan José Olivera


Con la ley N° 21.322, el golpe de estado del 24 de marzo del 76 de la Junta Militar cerraba a sangre y fuego una etapa de participación política de las masas populares y sus organizaciones, declarándolas “ilegales y disueltas”. Al mismo tiempo dejaba sin efecto la Constitución, cerraba el Congreso e intervenía las instituciones públicas y los organismos nacionales, provinciales y municipales de gobierno.
Pero más allá de hacernos la pregunta de cómo pudo ser posible tanta crueldad, tanto odio y opresión, sucesos e interrogantes que retrotraen casi sin esfuerzo a la Alemania nazi, al igual que ese sentimiento colectivo de ceguera, de ignorancia egoísta y a veces cómplice, nos preguntamos también qué quedaba en pie, dónde resistía aun la esperanza, la alegría popular, ¿ qué había pasado en esos años? ¿Qué paso con la política?¿Con los partidos políticos, con los sindicatos y las organizaciones de base, y con la gente?
Solo tres años separan del júbilo popular del 25 de mayo de 1973, cuando retornaba a la Casa Rosada un presidente electo por las mayorías, al negro 24 de marzo de 1976, luego se impondrá el régimen por siete largos años. ¿Cómo se pudo instalar? ¿sobre qué bases se apoyó la dictadura y quién se abstrajo de lo que ocurría, quienes callaron, pactaron, negociaron y consensuaron lo terrible?

Cabe señalar que en esos años había un fuerte proletariado industrial hegemonizado por el peronismo, al igual que sectores relacionados con empleos estatales y profesionales ligados a las áreas de la asistencia social del estado como la educación y la salud. Pero se respiraba cierto aire de desilusión del gobierno peronista, las pujas dentro del peronismo y el rechazo popular a las medidas restrictivas del Plan Rodrigo en 1975 dejan al gobierno de Isabel Martínez de Perón sin apoyo, y ni siquiera las próximas elecciones pactadas para ese mismo año 76 favorecieron la articulación de un discurso político que canalizara el consenso hacia la resolución democrática de las diferencias y detuviera el golpe. Maria de los Angeles Yannuzzi, profesora de teoría política e investigadora de la Universidad Nacional de Rosario, señala en su libro Política y Dictadura que en las vísperas del Golpe ya algunos sabían que se estaba preparando, aunque no se sabía la fecha exacta, tanto el gobierno como la oposición, es así que cuando un periodista radial le preguntó el 23 de Marzo al presidente de la UCR, Ricardo Balbín, que se podía “hacer” con el golpe, este le respondió que “la solución no estaba ya” en sus manos, y ninguna voz de peso se levantó en ese momento en defensa del gobierno constitucional ni para defender la Constitución.
Los militares necesitaban consenso, estos no estuvieron solos, el golpe del 76 tenía adherentes convencidos, apoyos críticos y oportunistas, tanto en ámbitos de la política como en la economía y también eclesiásticos, de quienes veían la posibilidad de insertarse en la política, antes pormenorizados o eclipsados por el arraigo y las expectativas que tenían los sectores populares en el peronismo. Con este marco fue que personalidades de los sectores más reaccionarios y conservadores participaron como funcionarios interventores de organismos estatales, empresas estatales, organizaciones sindicales, clubes de fútbol, gobernaciones, municipios y todos los espacios que concentraran participación masiva y se disputara poder de algún tipo, o pudieran ser usados para fines que no fueran los que creían los militares que debían ser: el orden y la paz de los cementerios.
El plan económico de Martínez de Oz requería romper con la mediación entre Estado y Sociedad, esto es terminar con las concepciones de una democracia participativa no solo desde lo formal y legal, congelando la política y la acción de las masas argentinas. Pasar de la etapa del Estado Social a un régimen dictatorial conservador en cuanto a la modalidad y tradición impuesta a través del rol de las Fuerzas Armadas, pero ultraliberal, individualista y de libre competencia en cuanto a lo económico.
Así el 16 de febrero de 1976 los lideres de Entidades Gremiales Empresarias (APEGE) decretan un lock –out patronal donde habían cerrado desde las industrias más grandes hasta los Kioscos. La APEGE se había sumado a los fines de presionar al gobierno de Isabel con las cámaras de Comercio, Construcción, Exportadores, Importadores, Supermercados, Grandes Tiendas, la Sociedad Rural, la CARBAP, entre otras. Uno de los responsables fue Jorge Aguado, luego secretario de Agricultura de Roberto Eduardo Viola y gobernador de la provincia de Buenos Aires con Leopoldo Fortunato Galtieri. Un estrecho colaborador de Aguado fue, tanto en agricultura como en la gobernación bonaerense, el hoy cuestionado titular del Banco Central, Pedro Pou. Aquel paro patronal fue la ofrenda civil a la sedición militar del 76.
El golpe se enfrentaba con las dirigencias políticas pero los militares contaron, sin embargo, con algunos apoyos inmediatos como el del Partido Socialista Democrático de Américo Ghioldi, premiado con la embajada en Portugal y luego reemplazado por su correligionario Walter Constanza. La relación de las Fuerzas Armadas con este partido minoritario era cercana y venía ya desde la Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955. El gobierno de Jorge Rafael Videla, también mantuvo en su puesto al intendente de Mar del Plata, un amigo de Ghioldi.
Por iniciativa del secretario general de la Presidencia de Videla, el general José Rogelio Villareal, el radicalismo acercó a dos embajadores de origen Balbinista: Rubén Blanco al Vaticano y Héctor Hidalgo Solá a Venezuela. La idea del entonces jefe del radicalismo, Ricardo Balbín, era colocar piezas para un futuro desemboque político y para trabajar sobre la actitud de rechazo que tenían los militares de Videla con la dirigencia política. Las pujas internas de la Junta Militar provocaron la desaparición de Héctor Hidalgo Solá secuestrado por una patota militar el 18 de julio de 1977 en Buenos Aires.
Algunos civiles sumaron apoyo en el ámbito diplomático como Oscar Camilión (del Movimiento de Integración y Desarrollo, MID, embajador en Brasil); Juan Ramón Aguirre Lanari (Liberal de Corrientes, reemplazó a Hidalgo Solá en Venezuela); José Antonio Romero Feris (autonomista de Corrientes, embajador en Costa Rica); Francisco Moyano (demócrata de Mendoza embajador en Colombia); Leopoldo Bravo (bloquista de San Juan embajador en Moscú).
Otro ámbito de presencia civil fueron las intendencias con este nivel de participación durante la dictadura: radicales, 310; peronistas, 192; demócratas progresistas, 109; MID, 94; Fuerza Federal Popular, 78; democristianos, 16; intransigentes, 4 y otros partidos, 78 (75 conservadores y 3 provinciales).

La subordinación de los civiles a los militares suponía además de un poder basado en las armas, una idea en ciertos lugares de la dirigencia política y también, por qué no decirlo, en una parte de población, de superioridad moral que se asentaba en los “valores de la Patria”, hecho que parecía asegurar por sí mismo la “restauración” del buen vivir en sociedad. Por eso mismo como sostuvo Balbín tiempo después, el “Proceso encontró una expectativa optimista” cuando llegó al poder en marzo del 76.
En verdad no fueron pocos los que vieron en las Fuerzas Armadas ese único “reaseguro moral” capaz de controlar la crisis y de intentar una reconstrucción del estado, en ese contexto es que el MID de Rogelio Frigerio, por ejemplo, que poco antes del golpe rompe con el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) no tuvo reparos en caracterizar a la nueva dictadura como “una manifestación de la revolución nacional”, se abocó, lisa y llanamente a apuntalar al régimen militar.
En el otro extremo del arco ideológico, el Partido Comunista, sugirió en esos años que Videla ante la alternativa de varios generales era un “militar democrático”, mientras impulsaba un “pacto cívico-militar” para salir de la crisis de desgobierno en que la Argentina se encontraba luego de la muerte de Perón y el nefasto gobierno de “Isabelita”. Acerca de la posición del PC, mucho se ha dicho y aunque sus militantes nunca estuvieron de acuerdo con las concepciones de las organizaciones de guerrilla urbana acerca de la lucha armada y el peronismo, también en mayor o en menor medida sufrieron persecuciones en los lugares de trabajo y encarcelamientos debido a la militancia sindical de base, más allá de las justificadas acusaciones de otras izquierdas de que el PC gozaba de cierta inmunidad debido a los pactos comerciales cerealeros de la dictadura con la ex. Unión soviética.
Muy llamativo es también, el oportunismo y el “participacionismo” de algunos dirigentes sindicales y políticos peronistas que, lejos de ponerse en clara oposición, prestaron apoyo al régimen.
El sindicato del SMATA que reúne a los trabajadores de las empresas automotrices como eslabón más fuerte del gremialismo argentino tiene su sede en un inmenso edificio de la Calle Belgrano y su fundación data del año 80, en una placa reza en letras doradas el recuerdo a un dirigente sindical muerto por un grupo “subversivo”. Este edificio, que fue inaugurado en plena dictadura, obedece también a un sistema de premios y castigos que tenían los militares con las fuerzas políticas y sociales. Además, esta política era instrumentada por algunos militares, como el general de la Armada Massera, que soñaban con una salida política personal.
A partir del año 79 la CGT comienza a reorganizarse en las catacumbas de los sindicatos, el despegue será la movilización del 30 de marzo de 1982 convocada a la Plaza de Mayo
En abril de 1979 se llama a una huelga general donde se reúnen los dos grupos sindicales: la Comisión de los 25 y la Comisión Nacional del Trabajo, esta última propone establecer una comisión de conducción única (integrada por los miembros de cada agrupación y ocho gremios del interior), mientras que los 25 proponían la “unión en la acción sobre los hechos concretos y cercanos”. Finalmente, la huelga se realiza pero con poco acatamiento debido a que la CNT le restó apoyo, uno de los dirigentes más representativos de la CNT era el plástico Jorge Triaca.
Es evidente que estos nexos sindicales y políticos estaban a la orden del día y muchos aprovecharon para enriquecerse personalmente conformando en el peor de los sentidos una “clase política” burocrática y parasitaria sin obstáculos ni límites ya que la participación y los canales de control estaban restringidos por los militares impidiendo al mismo tiempo toda oposición posible.
La política queda así restringida a ámbitos cerrados y elitistas pero no desaparece por completo para las masas populares. En Clase, Estado y poder en el Tercer Mundo el Sociólogo James F. Petras muestra en el capítulo dedicado a la época de la dictadura Argentina, “El Terror y la Hidra”, que la participación popular pasa a otro ámbito: el “informal”, que es el cotidiano, el lugar de trabajo, el barrio, como ámbito de resistencia, donde se mezclan prácticas directas e informales relacionadas con lo básico e inmediato. Lo vecinal, lo familiar y las asociaciones de fomento y ámbitos culturales recobran importancia y forman espacios de regeneración y contención política luego de la dispersión de las estructuras y de las organizaciones políticas mayoritarias hasta ese momento, debido al accionar de los grupos de tareas y de la política represiva impuesta por la Junta Militar.
Concebida como una derrota por las organizaciones políticas de la izquierda, la política continuó focalizada en las bases acostumbradas a décadas de represión y regímenes dictatoriales, los sectores populares más empobrecidos fueron lentamente organizándose como lo demuestran las movilizaciones de la CGT y el desprestigio post-Malvinas con que se tuvo que ir la dictadura. Pero este resurgimiento a pesar de las purgas masivas y continuas de los líderes de masas será sin “sin dirección”.
Juan Carlos Marín, en Argentina, 1973-1976 muestra que el grueso de los asesinados por el régimen eran militantes de las fábricas, “desapareciendo” comités ejecutivos enteros de secciones sindicales y funcionarios locales: líderes de la base, capataces, sindicalistas de orientación clasista, peronistas combativos, y luchadores populares padecieron la represión de una u otra forma. Los tanques y los grandes contingentes policiales que movilizaron los militares para hacer asaltos en los barrios de clase trabajadora revelan el temor que tenían a una reacción de los barrios obreros, villas y asentamientos. La mayor parte de los secuestros de trabajadores ocurrió después de las horas de trabajo para evitar la ira colectiva en el lugar de trabajo.
Petras señala que la represión logró minar el movimiento popular “formalmente organizado” pero no tuvo éxito en la destrucción de las bases, aunque éstas soportaron la carga mayor.
La dictadura del 76 tuvo como objetivo central la transformación del obstáculo principal para la expansión del capital: la clase trabajadora organizada y dotada de conciencia clasista. La meta fundamental del terror era un esfuerzo sostenido para abolir sistemáticamente la memoria de la solidaridad y de los lazos sociales populares y atomizarlo inculcando sentimientos de subordinación, inferioridad y servilismo característicos del período anterior al peronismo.
Finalmente, las denuncias de los organismos de Derechos Humanos que ejercían presión internacional y luego de la Guerra de Malvinas, la presencia activa de los partidos políticos mayoritarios acordando el retiro de los militares desprestigiados y ya sin ningún tipo de consenso para seguir gobernando, forman el contexto del final de la dictadura. Luego de la Guerra los discursos anti-subversivos, el discurso nacionalista chovinista de una posible guerra con Chile y la prometida bonanza de la plata dulce con el aparejado endeudamiento económico, ya no convencían a nadie. Vuelve la Democracia. En 1983, Alfonsín asume la presidencia con el discurso de que a partir de la recuperación democrática “se come, se cura, se educa”. La idea del radicalismo de ver el sistema democrático como un valor suficiente para encausar el conflicto social quedará sin fundamento al poco tiempo, los alzamientos “carapintadas”, las concesiones a los organismos internacionales de crédito y a los grupos económicos, el desempleo creciente y la ausencia de un proyecto realmente popular de desarrollo industrial le quitaron las bases sobre las que se podía haber sostenido esa idea democratizante reduciéndola a una concepción democrática en cuanto a lo “formal” pero sin correlato en lo social.
Con Alfonsín, Menem y De La Rúa la política recobró el espacio formal e institucional y en la opinión pública, pero dejando el sentimiento general de que se vota el “mal menor”, la creencia de que los partidos políticos son incapaces de solucionar algo, y la certeza de que los mejores hombres ya no están en la política.

Hoy, cuando la Argentina se encuentra nuevamente en una crisis económica y de representación política, donde la desocupación, la marginación y la exclusión de las clases populares dibujan un futuro incierto, vuelve a resurgir la Hidra, a la que hace referencia James Petras, dentro de esos mismos sectores cercenados y acallados; los movimientos de base “informales”, barriales, de desocupados, de trabajadores y estudiantiles, se están desarrollando y esparciendo como una enredadera sobre el muro.

Biografía: James F. Petras, “Clase, Estado y Poder en el Tercer Mundo”. Maria de los Angeles Yannuzzi, “Política y Dictadura”. Nestor Toribio y Ariel Apice “Partidos Políticos y Última Dictadura Militar” (Trabajo Monográfico). Vicente Muleiro “ Golpe con Traje y Corbata” (Clarín, Zona).

domingo, 27 de diciembre de 2009

"Entre-nos"

JJO. Buenos Aires. Marzo 2009

Como les había propuesto continúo escribiendo estos pareceres o temas para el dialogo y el intercambio “entre nos”.

En el mail anterior dejé picando el tema de la asunción de Nestor Kirchner a la presidencia del PJ, continuando, quisiera compartir estas opiniones abiertas a la crítica y el debate.

A principios del 2008 si mal no recuerdo Kirchner asumió la conducción del PJ, hecho esperado por algunos y temido por otros. Desde los lugares más rancios del pejotismo tradicional: la conocida “liga de gobernadores”, los intendentes del Gran Buenos Aires y algunos dirigentes que habían quedado en “la cuerda floja” o un espacio difícil de delinear, casos como ex duhaldistas, desde Solá pasando por Quindimil y otros insistían para que el santacruceño “conduzca” el PJ. La existencia del Frente Para La Victoria, con el que había llegado a la presidencia Kirchner, luego el “aire” que le dio a los “Transversales”, y la posterior fuerza que tomaron las listas “colectoras” que llegaron incluso a desbancar construcciones jurasicas como las de Lanús, Lomas de Zamora, o en Quilmes, y a esto hay que sumarle los acuerdos con los “radicales K”, ponía a los viejos carcamanes del peronismo en una situación prescindible. Tanto se oían esas preocupaciones que hasta se olía ese temor, esa tendencia, quedar “a fuera” se repetían. No pocos decían dudar de la filiación peronista de los Kirchner, otros los imputaron de “revanchistas montoneros” mientras juntaban espaldas con espaldas en posición defensiva y conspirativa no le encontraban salida al problema, - ¡¡ Y…sino que vuelva el Cabezón y se vallan a la puta que los parió estos zurdos ¡¡ repetían a oscuras antes de dormir.

La experiencia que vivieron los armados Kirchneristas por fuera del PJ debilitaron claramente a la ya cascoteada estructura pejotista y pareció como posible por un momento crear una nueva corriente que superara las limitaciones y condicionamientos que el mismo peronismo imponía a los Kirchner: un poder tutelado por el duhaldismo, que pasara sin novedad por los frentes donde se habían establecidos los pactos cuasi mafiosos de la política y el poder en la provincia de Buenos Aires principalmente y un trato amable y condescendiente con los gobernadores del interior. Sin embargo los armados por fuera del PJ nunca dejaron de ser algo transicional, su misma razón de existencia los hacía perecederos, como ariete para chocar con las estructuras del PJ en la medida que este fue cediendo crecía el poder de maniobra de Kirchner, que valga la aclaración, desde el ejecutivo y sin deberle mucho ya se preparaba para disponer de cambios e ingresar con una fuerza al PJ que no tenía. Si en un principio el PJ, es decir los fósiles parlantes de la partidocracia vernácula, trataron de retacear, excluir y negarle la conducción del partido a Nestor Kirchner, al fin de su gobierno se lo pedían a lo gritos y como magdalenas se le tiraban a los pies para pedirle que asuma y les perdonara sus pecados; y porque no decirlo limpiara también la imagen de estos, y los patios, jardines y salitas del partido después de una horrible actuación en nuestra historia reciente.

Los “trasversales” tuvieron éxito, a diferencia de lo que ellos mismo creen, sin embargo no pudieron constituirse en una opción de poder real, su génesis carecía de “mística” originaria, estaba predestinada su funcionalidad y su fin. No sabemos si su fin es algo para siempre jamás, si podrán integrarse a la nueva etapa y hacer cambios desde ahí, si ojalá, seguirán en la medida de lo posible de manera autónoma aportando apoyos, debate y criticas, o si serán barridos por el viento de la historia al pasar a una oposición sin escena política ni espacio.

Para nosotros la asunción de Kirchner es un hecho positivo porque como dijimos se produce desde una posición de fuerza, que al mismo tiempo provoca una situación de fortalecimiento al gobierno de Cristina. Una cantidad de situaciones que van desde el conflicto con “el campo” hasta los reclamos de mayor seguridad, han presionado al gobierno desde sectores opositores que buscan posiciones parlamentarias afines, que sin una correlación favorable y una relativa “disciplina partidaria” imposibilitarían la acción gubernamental.
Nestor Kirchner encarna en su figura la posibilidad al mismo tiempo de ser la actualización del proyecto nacional polular y la superación de la etapa que llamó en los años 1984 -1985 Alvaro Abós desde las páginas de “Unidos” el “posperonismo”. En aquella época Abós, junto a Horacio Gonzalez, José Pablo Feinmann y otros trataban de analizar las razones del descalabro del peronismo: los signos de la derrota electoral de 1983, la acción del peronismo en la dictadura y un balance autocrítico de la década del 70 se sucedían en aquella publicación que intentaba al mismo tiempo encontrar una salida en el pantano en el que se encontraba el peronismo. Conocemos la resolución del problema posteriormente, que se zanjará con las elecciones internas de 1989 entre Menem y Cafiero para elegir el conductor del PJ de cara a las elecciones presidenciales de ese año y sumirá por una década al peronismo y al país en la entrega nacional que se llamó: El Menemismo.
Abós señalaba que tres fechas posibles para el surgimiento del posperonismo “el 1º de julio de 1974, fallecimiento de Perón, o el 20 de junio de 1973, cuando el proyecto que sustentó aquel retorno reveló sus grietas, o el 24 de marzo de 1976, cuando culminó la agonía del intervalo constitucional”, desde entonces el peronismo se había convertido no ya en el lugar “natural” de la clase trabajadora, ni la fuerza que podía contener a aquella “ juventud maravillosa”, ni la construcción histórica para la liberación nacional, personajes como Celestino Rodrigo, Isabel, el brujo Lopez Rega, Luder, Herminio Iglesias, el Loro Lorenzo Miguel, Cafiero, Triaca, Grosso, Menem, etcétera, etcétera, demasiados etcéteras dibujaban un mapa incierto, eso era el posperonismo. Abós ve, percibe mucho antes el descalabro menemista, y algunos formaran al tiempo como alternativa el “Frente Grande”, ya conocemos la historia así que la salteamos o volvemos otro día, pero como adelanto diría que algo del fin de los transversales había sido heredado del Frente Grande – Frepaso. Abós en esos años (1984-1985) adelanta el marco en que el posperonismo “desarrollará su crisis: ¿será un marco democrático? ¿será un neoautoritarismo?; ¿será la dependencia externa?; ¿será una experiencia de replanteo independiente?”, y lo interesante de esta mirada es que el marco donde se desarrollará la crisis no es solo el peronismo sino que esta crisis es algo que sumirá a toda la nación, si algo hemos aprendido que lo que suceda en el país estará ligado de una forma u otra al devenir histórico y a la acción política del peronismo. En aquel balance Alvaro Abós evaluaba “Lo que el peronismo ya no es” , “Lo que el peronismo todavía es” y “Lo que el peronismo aún puede ser” . Así bosquejaba la situación Abós:

Lo que el peronismo ya no es
- Una fuerza conducida por un caudillo carismático.
- La expresión automática de la mayoría electoral.
- Una fuerza política que tiene como decisiva parte integrante a unas fuerzas armadas de sentido nacional y sanmartiniano.
- Una fuerza política que descansa sobre una vasta clase obrera.
- Un movimiento político compuesto por sectores populares diversos unidos por una solidaridad básica, elástica e inmutable.
- La fuerza política central de la sociedad argentina, receptáculo natural de sus expectativas y anhelos.
- El soporte y la encarnación de un dispositivo que la literatura política del nacionalismo popular llamó el “movimiento nacional”.

Lo que el peronismo todavía es

-La identidad política central de la clase obrera.
-Un encadenamiento de memorias, prácticas y tradiciones ligado a la cotidianeidad política de los argentinos que, en buena medida, opera ya fuera de los límites del peronismo hoy existente, aunque es en él donde aún tiene sus raíces más densas.
-La expresión política con mayor virtualidad para canalizar la oposición de los sectores populares al establishment.
- La expresión política con mayor virtualidad para encarnar una de las ideas-fuerza más incuestionables de este fin de siglo: la unidad y solidaridad latinoamericana.

Lo que el peronismo aún puede ser
- Una expresión política moderna, democrática y homogénea, con una fuerte implantación sindical, que recomponga, en un futuro mediato, una relativa mayoría lectoral sobre la base de articular las demandas de transformación social y liberación nacional que operan en la sociedad argentina.
Un complejo cúmulo de causas externas e internas han reducido a esta módica posibilidad las expectativas del peronismo. Y aún así, no es poco lo que ofrece. Auque sólo se trate de las cenizas de aquellos irrepetibles fuegos de octubre.

Resulta muy interesante como el autor pone “sus fichas” en el movimiento obrero, cierta esperanza o reservorio capaz de realizar el recambio y la limpieza de las viejas estructuras del peronismo. A la distancia se puede ver como aquella idea luego se desvanecía con un Menem pegando duro en la estructura laboral e industrial de la argentina. El paso de una economía productiva a una de servicios, transnacionalizada y con una fuerte presencia del sector financiero, deshizo prácticamente la industria nacional al abrir incriminadamente las importaciones, y promoviendo la cooptación, el descrédito y el debilitamiento del movimiento obrero organizado, allanó el terreno para aplicar un modelo de achicamiento del Estado en la economía nacional a través del nefasto proceso de privatizaciones que dejó como epilogo altísimos índices de desocupación y pobreza que aún hoy soportamos todos los argentinos.

La etapa post peronista como la llama Abós se extendió más de lo que los mismos peronistas hemos querido, el PJ y todas las estructuras de masas fueron cooptadas por el discurso y la práctica neoliberal. Los peronistas hemos luchado hasta ahora contra nuestro mismo partido porque como Eva Perón nos alertó que “el peronismo será revolucionario o no será nada” y nos enseño aquello que “un funcionario que se sirve de su cargo no es compañero es un oligarca”.
En todos los frentes esta lógica egoísta y antipatria estaba a la hora, en los barrios con la politiquería de los punteros y dirigentes corruptos, en los ministerios se vendía el país al capital foraneo, en la sociedad y en los medios de comunicación la frivolidad y la superficialidad dominó el imaginario y la memoria popular. En toda la década del 90 la militancia peronista prácticamente desaparece. Lo que no habían podido hacer los enemigos del pueblo Menem “Lo hizo”, las organizaciones del peronismo PJ, JP, JUP, UES, Rama Femenina y el Sindicalismo, se convierten meros armados “electoraleros” a sueldo sumidos en una ideología que pensaba a la política, el bienestar social, la justicia, y la soberanía nacional como mercancías para comprar y vender en el mercadeo mundial. Recién al fin del gobierno de Menem y DeLa Rua se ve una vuelta a la política de una nueva Militancia que surge de la misma crisis y que renovaran a la política y a los partidos. Movimientos de desocupados, asambleas barriales, fábricas tomadas, movimientos barriales solidarios, son solo algunos de los nuevos exponentes de esta nueva militancia que aún incipientemente han ido ganando espacio y fuerza dentro del “movimiento nacional” con la llegada de Nestor Kirchner a la presidencia en el 2003. De está confluencia, entre lo que nació de la crisis y lo que se estaba muriendo, el “pejotismo” el “postperonismo”, surge el “kirchnerismo” o mejor dicho “la actualización del proyecto nacional popular”. No es, como creen algunos sectores de la izquierda jurásica, la burocratización y la derechización de los movimientos que se expresaron en el 2001, sino la superación de una “multitud” fragmentaria, heterogénea y cíclica sin organización ni encuadramiento, incapaz de llevar adelante cambios estructurales que necesitaba el país. Tampoco es como sostiene “Clarín” y sectores del nuevo gorilaje que estos sectores son la “fuerza de choque del gobierno” o como les gusta decir que, Nestor Kirchner, se apoya de forma oportunista en las nuevas expresiones políticas militantes que llaman “piqueteros K” por mera “debilidad” o “soledad en el poder”. Kirchner es el puente ideológico y generacional entre la “juventud maravillosa” de los años 70 y la juventud de la dignad nacional que volteo a piedrazos la infamia neoliberal. Es también el legítimo referente de la juventud que luchó por la justicia social con las armas en la mano y por la reconquista democrática, que conoce la vida política y partidaria, el juego de los partidos políticos, la lentitud de la justicia, la corrupción de los funcionarios públicos y el estancamiento de las instituciones democráticas. Nestor y Cristina son los presidentes del Bicentenario de la patria, que ocupan el lugar que la historia y el pueblo argentino los ha puesto para llevar adelante el plan y el sueño de los hombres de Mayo.

La decisión de Kirchner de asumir la conducción del PJ es una de las conquistas políticas mas importantes en nuestra historia reciente. La recuperación de la herramienta que fundara el general Perón es volver a la identidad política y la fuerza simbólica que están aun latentes en el imaginario popular y en la golpeada clase trabajadora nacional. La vigencia del ideario peronista y las añoranzas del pasado heroico no alcanzan por si solos para dibujar un cuadro de situación y un presente“aceptable”, lo que se tratará a partir de ahora es de dinamizar y refundar el peronismo con las nuevas experiencias, luchas y anhelos populares que se forjaron en estos 26 años de vida democrática. A los valores heredados en la lucha por Justicia Social, Liberación Nacional, Soberanía Economía y política se suman la lucha por dos Derechos Humanos, la conciencia del lugar que ocupa la Argentina en la región, en el bloque del MERCOSUR y con otros países de hermanos del continente, el reconocimientos de los pueblos originarios, las cuestiones de género, la ecología, la protección de los recursos naturales no renovables y otros derechos y reclamos que la humanidad va desarrollando en la búsqueda de felicidad y libertad plena.

La Paradoja en el anecdotario Jauretche-Cooke y en el Pensamiento Político Argentino

Juan José Olivera 2003-2004.Este texto se publico en una versión adaptada en "Pensar John William Cooke" de Miguel Mazzeo, Miguel Suárez, Editor. Tambien fue presentado en la versión de ponencia en la I° Jornadas de Pensamiento Politico Argentino en la UNR, Rosario, Santa Fe.


Temario


- Presentación.
( I ) Introducción a la paradoja.
( II ) La paradoja en el anecdotario Jauretche-Cooke.
(III) El influjo de los textos, el PRT-ERP y la paradoja Gramsci.
(IV) La paradoja abierta.

Presentación

Este trabajo es claramente iniciático y es un posible resumen de interpretación subjetiva de las clases de la materia Pensamiento Político Argentino que dictó el profesor Horacio González en el primer cuatrimestre del 2003 en la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires.
No pretendemos quitar universalidad a toda la producción política nacional sin embargo buceamos en las aguas conocidas de lo cercano y lo cotidiano que reflejan la posibilidad de la cultura propia o apropiada. En la producción humana es difícil delimitar su alcance, sobre este punto vale revisar con gusto Retórica y locura de Horacio González.
Intentaremos vincular constitutivos básicos del pensamiento político argentino, es decir rigurosidades no definitorias que se expresan con cierto grado de permanencia inherente. Tipos recurrentes que delimitan la reflexión y la acción política de estas tierras, elementos manifiestos o latentes que forman parte del anecdotario nacional y de la vida cotidiana de una cosmogonía política Argentina, modos de acción. Estos elementos que nos atrevemos a citar de forma no sistemática forman parte seguramente de los estudios previos de los diferentes expositores que acudieron a la cátedra y que de forma libre tomamos. Así, drama, invariante, tragedia, mito, maldición, metonimia, anatema, exhibicionismo, ocultismo, esoterismo, traiciones y tradiciones, y agregamos a propio modo la paradoja, ya son temas planteados en las clases del profesor González y constituyen la batería que compone su entramado estudio sobre la teoría política vernácula.
Trataremos aquí puntualmente La paradoja, pero con la intención de abrir una investigación posterior, más amplia, dentro del campo comprensivo, que tome también los otros constitutivos del pensamiento argentino para sondear una posible Ciencia Política con rostro local, hasta ahora faltante, subyacente o no sistematizada, depende de donde se lea. Para comenzar este trabajo y de modo ejemplificativo es que comenzaremos con una paradoja de Perón que abrirá otros ejes dentro de la critica que le hará Arturo Jauretche al mismo líder que se enmarcarían en la fetichización de los liderazgos carismáticos y en el personalismo. Abordamos la obra de dos hombres contemporáneos entre sí que ocuparon, a grandes rasgos, el mismo lugar de militancia, el peronismo; y los nombres enigmáticos y ya iconizados de Arturo Jauretche y John William Cooke. Tantearemos las paradojas que atan al anecdotario de sus intrincadas vidas y algunos desencuentros que los ponen a ambos en lugares incomodantes, es decir más allá de donde quisiera congelarlos el instante fotográfico del icono. Por otro lado cabe a modo transversal la pregunta de por qué aparece un Jauretche canonizado por lo que podría ser la historia oficial del peronismo y un Cooke descartado como muestra Miguel Mazzeo en su “Cooke, de vuelta”.
Finalmente ante la pregunta si es posible un pensamiento argentino, y es la misma pregunta que le cabe a la filosofía alemana o francesa, la racionalidad y la tentación dirían: debe ser pensamiento o filosofía “en”, pero la realidad también construye discursos y matices diferentes. A ningún profesor de filosofía se le ocurriría decir Filosofía en Alemania, aunque los inventores, según dice la historia, fueron los antiguos griegos. Así que mirando más allá y con el cuidado de caer en ciegos nacionalismos artificiales, rótulos patrioteros, restringidos localismos, dudosas autoctonías, iniciamos este recorrido, con la certeza orgullosa de que hay obra, por el pensamiento político argentino sin mayúsculas.
También repasaremos al italiano Antonio Gramsci en sus “recopiladas” Notas sobre Maquiavelo traducido por José Aricó, para revisar una paradoja, que finalmente dejaremos abierta, como no puede ser de otro modo con una paradoja. Esta será la gravitación de Antonio Gramsci en el pensamiento de la izquierda Argentina que ha iniciado una relectura del italiano y es también la paradoja de la relación de la misma izquierda y de los círculos intelectuales con los textos.
Esta ultima paradoja se encuentra en las notas del trabajo sobre Mario Roberto Santucho en el libro de Maria Seoane, Todo o nada, donde entrevista a Julio Santucho, un viejo militante hermano del dirigente máximo del PRT-ERP. Esta paradoja quedará abierta a riesgo de provocar tal vez la misma desazón que esos extraños libros de dudosa calidad surrealista que tienen una sola palabra por hoja, o quizás sea tan maravillosa como la inclusión del lector en una sociología popular que hace Jauretche en su “Manual de zonceras argentinas” donde en sus ultimas páginas deja un lugar libre para que el lector se convierta así en sujeto y escritor. Aunque también este manual puede recaer en la critica a los manuales, y las líneas punteadas que simulan renglones para que escriba el lector recuerden a las fichas de compresión de texto que traen los manuales de los colegios de nuestra educación primaria y secundaria. Corriendo con estos riesgos dejamos abierta la posibilidad de encontrar más paradojas argentinas a algún posible lector de este trabajo y la reflexión que obligan ciertos textos en la política. Todo esto recordando el debate que se cierne actualmente en torno al libro de Toni Negri y Michael Hard, Imperio o al de John Holloway Cambiar el mundo sin tomar el poder, y la calificación como un texto peligroso en los círculos intelectuales y militantes.
Para dilucidar este problema es que incurrimos en la paradoja que nos inserta Julio Santucho como representante de una generación y de una zona épica de la historia Argentina. Con la fuerza simbólica que carga tanto el apellido como las siglas de su partido, son trazos garabateados en alguna pared mojada una y mil veces por la lluvia de la historia hasta volverlos traslucidos, enigmáticos y casi invisibles pero no por eso olvidados, si es verdad la afirmación de Rodolfo Walsh que las paredes son la imprenta del pueblo y si confiamos en que los pueblos no olvidan. Signos en un suburbio de Buenos Aires- aureolas de aerosol de FAR-Montoneros que llaman a los vecinos de la ex Grafa hoy Wall Mart de Villa Pueyrredón a votar por Cámpora, tenues pigmentos del ferrite adheridos a las grietas descascaradas donde florecen pastos dejando entrever una tenue estrella con un imperceptible y extraño ERP 22 en un pasaje cercano a la estación de San Martín- tal vez sólo puede quedar pasado el humo de aquellos debates, y aquellas sangres donde se ponía todo en cada idea. Sin embargo aún quedan las paradojas del influjo de los textos, la recurrente y respetable por donde se mire pelea por la idea, pero muchas veces también, esta vez sí, peligrosamente exagerada o inmovilizadoramente dogmática.



( I )

Introducción a la paradoja


“ Nadie en esa multitud me reconoció. Me sonreí pensando que de haber pasado una columna adversaria gran parte de ella me hubiera identificado, para agraviarme. Y esa situación paradojal, de ser desconocido por mis amigos y conocido por mis enemigos, me confirmó en aquellas reflexiones políticas que he dicho antes y en la certidumbre de que una nueva Argentina, de carne y hueso, estaba de pie.”

Arturo Jauretche “Los profetas del Odio”, Montevideo 1957.


“...estamos ante la paradoja de que el PCA, aliado indispensable por sus vinculaciones con el socialismo internacional y con el de Cuba en especial, adopta una línea de acción que retarda el avance e integración de las masas. O sea que el prestigio que automáticamente le agrega la radicalización de la Revolución Cubana, sirve para frenar las tendencias similares en el orden interno de la R.A.”.

John William Cooke “Aportes para la crítica del reformismo en la Argentina”, La Habana 1961.


Como atrapar una paradoja

Concebimos a la paradoja como una manifestación de no lugar espacio-temporal determinable instantáneamente, algo que trasciende el juicio a priori o inmediato del presente. Que más allá de la crítica se expresa con signo propio, con su propia coherencia. Contradicción aparente que contiene su propia lógica. También es la posibilidad misma que tiene de negarse un enunciado así mismo, a lo largo del tiempo y del espacio, pero sin perder el sentido de la acción primera. Así su enunciado primero y su contradicción aparente secundaria estarían enlazados en un juego con alcances metafísicos y racionales al mismo tiempo.
La paradoja es Metafísica, porque su sola mención explica, por si misma, la relación que la ata a una posible acción, y racional porque no niega la explicación y la fundamentación de una y otra acción desarrollada en tiempos y espacios distintos, uniéndolas ambas en una relación de lógica racional. Palabra del griego para (contra) y doxa (opinión) que sería una contra opinión de su expresión primaria, que vista talvez como un hecho contradictorio racionalmente o metafísico por algún observador, contiene al mismo tiempo una lógica racional no contradictoria para el mismo actor. Esto no quiere decir, que tal vez hasta el mismo autor de la acción asigne la explicación de un hecho paradojal a cuestiones metafísicas y hasta trascendentales.


A modo de ejemplo, una paradoja Imberbe.

Estando en Madrid, en una carta al movimiento peronista con motivo de la muerte del Che Guevara fechada el 24 de octubre de 1967, Perón hace un paralelo entre su posición frente al golpe de estado de 1930 y una supuesta adhesión de Guevara a una conspiración golpista en 1951. Perón dice:

“He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado aun intento golpista, ¿qué edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el “Che” los enmendó¡”

Aquí dos posiciones aparentemente desencontradas se aúnan en un interés común final que enmienda los yerros de juventud. Perón en la misma carta cuenta que él dio en 1954 “personalmente” instrucciones a la chancillería para facilitar el éxodo de Guevara ,“ese valiente joven argentino”, a México cuando en Guatemala caía el “gobierno popular de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis”.
Proponemos a partir de esta mirada subrayar lo que podríamos señalar como encuentros paradojales en la historia y como a partir de estos hallazgos hacer lecturas entre líneas que demarquen semblantes y perfiles, acciones justificadas y concepciones no evidentes sino subyacentes. Semblanzas posibles de encontrar abordándolas por una lectura amplia de las paradojas. Podríamos decir que en esta carta a modo de ejemplificación se nos abren tres paradojas:

1- La paradoja de verse Péron como el “continuador” de la obra de Irigoyen sin negar su participación en el golpe del 30.
2- Una lectura particular sobre la juventud, sobre la posibilidad de yerro por juventud, por inexperiencia, pero al mismo tiempo tiene el lugar asignado de la valentía y el heroísmo en la lucha. La carta con motivo a la muerte del Che y la sentencia “estúpidos imberbes” que divide en dos la Plaza de Mayo en 1974 forman parte de misma concepción, que parte de una visión que se puede expresar de forma “paternalista”, poniéndolo al mismo Perón, ante la figura de Irigoyen en joven imberbe de 1930.Comentario aparte merece la mención de imposibilidad de autonomía y reconocimiento propio, más allá del lugar asignado por el “padre”del movimiento a los jóvenes, lecturas celadoras y búsquedas de orden social. Aparece aquí la dificultad de las siglas, de las que socarronamente escribe Néstor Perlongher, una relación donde MPM (Movimiento Peronista Montonero), EM (Ejercito Montonero), PM (Partido Montonero), UBC (Unidades Básicas de Combate) o PA (Peronismo Auténtico) forman parte de la hojarasca del tiempo y de una imposibilidad evidente para el lugar reservado que le había asignado el líder a estos sectores juveniles del movimiento, meras, difusas, e indefinidas, “formaciones especiales”.
3- Una paradoja del no lugar o de los nombres cambiados, que trataremos más adelante cuando abordemos las paradojas de John William Cooke, ocupa una referencia al Partido Comunista Argentino (PCA) y que está presente también en esta carta.
Escribe Perón:

“Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, está en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.”

Perón sale al cruce de una campaña de difamación y vale la pena aquí ver una de las cartas que le envío Cooke con motivo de la muerte del Che. Es también la época donde Cooke da la enorme bofetada teórica a una izquierda inocua y a una derecha miope, al exclamar “en la Argentina los comunistas somos nosotros, los peronistas”. Una época extraña en la misma relación Perón-Cooke porque aunque el general no contesta las cartas, este parece oír sus consejos, y el “De eso podemos dar fe los peronistas” se inscribe en la misma lectura que hace Cooke, creando un nosotros capaz de juzgar; decimos esto porque somos los revolucionarios.
Por otro lado resulta interesante leer un Perón que clarifica su postura frente al socialismo:

“Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio.”

Perón, para terminar remarca la critica que Cooke le hace a la izquierda argentina al llamarla la “amenaza teórica”, y muestra la misma visión redentora de la victoria final que se encuentra en el pensamiento de su único delegado personal:

“Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a las nuestras; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste”.

Hasta ahora intentamos presentar las paradojas, ejemplificar su significado y un posible modo de lectura de la acción política, ahora avanzaremos con las paradojas que atan a algunos actores del drama político argentino al anecdotario y sus debates ante el influjo de los textos y las teorías políticas.



( II )

La paradoja en el anecdotario Jauretche-Cooke



El icono enfrenta al personaje


Las paradojas que nos planteamos no tienen la pretensión de investigar alguna zona oculta o desconocida en especial sino hacer una reflexión sobre la acción de forma casi anecdótica. Son paradojas de no lugar, de lugar cambiado, que sitúan en diferentes lugares a sus actores. Como la contracara del icono, repasamos la obra de Cooke y Jauretche en la paradoja que los ata al anecdotario de ser figuras paradigmáticas dentro del peronismo. En el caso de Cooke la paradoja de haber tenido una inquebrantable lealtad a Perón y ser el gran descartado de la historia Argentina y del peronismo; y en el caso de Jauretche la paradoja de haber sacado los pies fuera del plato, enfrentarse a Perón pero ser recuperado y llegar a formar parte de lo que se podría llamar, la historia oficial del peronismo.

Los nombres de John William Cooke y Arturo Jauretche forman parte ya de los íconos políticos, culturales e intelectuales argentinos. A uno y a otro se los ha puesto a jugar experiencias en diversas luchas, a veces conjugándose en un mismo signo y a veces tomados por separados pero sin negar uno por el otro. Muchas veces con cierto oportunismo y otras con verdaderas buenas intenciones se traen estos nombres a modo de reconocimiento, como se homenajean las sepulturas o el panteón de los héroes, pero sin profundizar en su pensamiento ni en su obra. Es cierto que dentro de la llamada historia oficial, en la historia contada para las masas, los nombres aquí llamados no figuren en el registro habitual de los argentinos. Guillermo Cieza escribe burlón sobre el tema un articulo con el título aclaratorio Cooke no es una marca de jeans y si no lo hubiera nombrado el grupo de rock Los Piojos a San Jauretche, tal vez, a Nueva Dirección en la Cultura jamás se le habría ocurrido hacer una muestra sobre Don Arturo en la mismísima Sociedad Rural de Buenos Aires logrando incluso la reedición de sus libros y con bastante éxito en la cantidad de publico que asistió a la muestra Basta de Zonceras.
Este lugar negado por la historia para ciertos nombres provoca justamente la necesidad de llamarlos como desafío, como bandera o estandarte diferenciador para la lucha, íconos prohibidos y revolucionarios que recorren el imaginario del combatiente. Sin embargo poco dicen del icono más allá de la estampa, de la sugerencia epigráfica que acompaña a la foto, y puede pasar incluso que juegue el icono la partida que jamás haría el hombre verdadero. Esta es quizá la paradoja que separa al hombre del icono y evidentemente el icono deja de tener sentido dentro del área personal e histórico del personaje más que por el influjo estigmático o desafiante del solo nombre o de la mera efigie. El icono es lo que quiera decir el sujeto portante, no tiene ya importancia lo que quería decir el sujeto, eso quedó para el momento pasado cuando el hombre era abordado por el lente de la cámara.


Inclusión al anecdotario

Partimos de la paradoja de encontrar a un Arturo Jauretche crítico, enfrentado duramente a la figura de Perón, que se atreve a “poner los pies fuera del plato” del movimiento peronista integrando las listas del frondizismo, alguien capaz de descifrar el enigmático juego de Perón, como cuenta Norberto Galasso en “Cooke, de Perón al Che”, donde alerta al mismo Cooke de la constante política “pendular” del general. Un Jauretche fundamental para la indagación teórica del peronismo, execrado por su líder a tal punto que en su muerte no apareció una sola nota del conductor del movimiento con que tanta pasión había defendido y su cajón fúnebre será cubierto por una bandera celeste y blanco de Montoneros. Es la paradoja de un Jauretche reconocido finalmente en épocas pos-menemistas por la oficialidad del peronismo, con una gran cantidad de agrupaciones y unidades básicas que llevan su nombre, con grandes carteles y marquesinas en la Sociedad Rural con la imagen del fundador de FORJA.
Por otro lado un Cooke también crítico pero desde el lado de la teoría pensando como transformar el movimiento peronista que era potencialmente revolucionario por su composición fuertemente de clase trabajadora, en un partido verdaderamente revolucionario. Un Cooke que jamás irá contra el líder, que jamás irá por fuera del peronismo, que se vuelve emblema de la Resistencia posterior al golpe militar de 1955, que viaja a Cuba y entabla amistad con el Che Guevara, llegando a convertirse en un aliado para una futura lucha continental donde el peronismo tendría su lugar como movimiento de liberación nacional pero que a diferencia de Jauretche lentamente su figura se irá opacando. Cooke muere el 19 de septiembre de 1968 en la misma época que las FAP lanzan su bautismo de fuego en Taco Ralo, un año después de la muerte del Che y uno antes del Cordobazo, hito nacional que marca el nacimiento de la llamada nueva izquierda de la cual indudablemente era un referente. Tanto de las primeras experiencias guerrilleras como del sindicalismo combativo y la formación de esa nueva izquierda nacional, hubiese tenido mucho para decir Cooke, porque muchos de los que participaban en esos agrupamientos habían militado, tenido contacto en algún momento o habían sido influidos por sus ideas. Entre los que más abrevaron en su pensamiento fueron las FAP y las FAR, sin embargo, pocos fueron los que lo tomaron como fuerte aporte teórico y práctico la experiencia cookista, sobre el tema en el libro que compila Miguel Mazzeo, Cooke, de vuelta, Gabriel Fernández cuenta:

“ sobre comienzos de los setenta se observa una discontinuidad entre el cookismo y la Resistencia en general con respecto a las direcciones de las organizaciones revolucionarias. La Juventud Estudiantil Católica, entre otros sectores que van a participar de la dirección de Montoneros, desconocen la lucha dela Resistencia, la reivindican de manera abstracta, casi no entran en contacto con Cooke, con Alicia Eguren, con Rearte, con muchos compañeros decisivos del periodo. En algunos casos por la edad, pero en general porque existió una zanja o una distancia social entre los nuevos dirigentes y los viejos.”

Por otro lado era evidente que la parte del peronismo a la que Cooke llamaba “la burocracia” menos iba a reparar en su figura a no ser para desacreditarla como “infiltrado”, “comunista” o “subversivo”. Además es una época de lucha interna dentro del peronismo y cada nombre se vuelve distintivo para cada sector. La derecha luego asociada ya a la triple “A”, será la soga de azote que se escuda en el aparato estatal del gobierno de Isabel Martínez de Perón con un oscuro y sanguinario López Rega asechando las vidas de intelectuales y militantes vinculados a la izquierda peronista y marxista. Finamente el golpe de estado y los años de la dictadura taparon hasta ahora con un velo invisible los debates y las figuras de estos dos personajes.
Las paradojas nos llevan así a encontrar una situación extrañas donde debemos ser cuidadosos para comprender el significados de porque se ubican cada una de estas en el lugar que les va asignando la historia. Cooke siendo hasta el ultimo de sus días leal a Perón, con toda la carga que tiene esa palabra dentro del movimiento no pudo y no le interesaba sacarse el estigma de “marxista”, tan consecuente y crítico como su adhesión al peronismo. Quizá esta sea una de las razones por las cuales la gravitación de Cooke no se registre prácticamente dentro del peronismo, salvo en pequeños sectores intelectuales de izquierda.


Gauchipolítica desarrollista o leninismo nacional

El pensamiento de Jauretche dentro de su forma, como lo llama Horacio González “gauchipolítica desarrollista”, no hace hincapié en la conformación de un partido de clase como deja entrever Cooke en un leninismo inocultable, se atreve a descifran la sociología criolla y las zonceras de la pedagogía del oprimido como diría Paulo Freire, presentando el problema de la dependencia externa pero sin discutir el ordenamiento del capital y la burguesía nacional. En los Profetas del odio de 1957 en el apartado que mantiene hasta por lo menos la edición de 1973, Estrategia de la lucha por la liberación nacional y la justicia social, Jauretche señala:

“ Ni el proletariado, ni la clase media, ni la burguesía, por sí solos pueden cumplir los objetivos comunes de lucha de liberación nacional. El movimiento debe revestir la forma piramidal que tuvo en su origen y que es típica de todo proceso de liberación, y su fragmentación horizontal puede dar apariencias momentáneas de popularidad que oculten la disminución de sus posibilidades concretas de poder”

Tal vez sea más acorde la visión jauretchiana para el modelo teórico y cultural que precisa, al menos hoy, el peronismo o sus dirigencias. No sabemos si es un modelo definitivo, ni siquiera si necesariamente es un modelo. Tampoco sabemos si este revisionismo es solo un icono que mantendrá el peronismo por un tiempo o formará parte de una verdadera relectura de las fuentes en donde se zambullía la generación del 70. Más allá de está discusión, nos parece esclarecedor ver la posición de Cooke sobre la imposibilidad de relanzar el frente policlasista del 45 y sus críticas:

“Lo que en 1945 había sido una concentración de poderío mediante la amalgama de fuerzas diversas, se transformó en causa de nuestra debilidad, cuando estas tendieron a chocar”

La compilación de Miguel Mazzeo resulta interesante porque se llama Cooke, de vuelta (el gran descartado de la historia Argentina). No es que este olvidado, oculto, muerto o negado. No. Está descartado y esa condición explica tal vez el por qué de su desaparición. Las razones por las cuales se ha descartado a Cooke y se ha recuperado a Jauretche son varias como vimos a partir de desarrollar esta paradoja. Cooke hace de su vida una experimentación trágica, insoportable, voltea los dogmas de las iglesias culturales y políticas que generó el pensamiento argentino y su política va por lados inesperados, es también una política maldita, en la compilación de Mazzeo, dice Horacio González:

“Cooke no puso distancia, elaboró el derecho propio a estar en diferencia pero en el corazón mismo de lo que quiso transformar. En vez de ser el que venía a negar un nombre propio preexistente que debía estallar por desuso histórico, fue el que invocó ese nombre propio como su identidad previa y a partir de allí proclamó mutaciones. Fue peronista y fue marxista como quién realiza desde el interior de la política, y lo realiza en su propia carne, una trágica experimentación consigo mismo.”

Pero no cabe duda que en este tiempo tanto el pensamiento de Cooke como el de Jauretche son imposibles. ¿Qué político hoy día está pensando en combatir el coloniaje cultural o llama a la lucha por la revolución para la liberación nacional? ¿Qué diputado dirá algo contra un negociado con el petróleo, una empresa privatizada o se negaría a establecer un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos? ¿Quién se atreverá a decir hoy patria o muerte, mengano o muerte, o cualquier cosa que implique la posibilidad de perder la vida o la bolsa? Y si hubiera alguien que lo dijese ¿quién lo seguiría? .
José Pablo Feinmann en su cuento“Digamos Boludeces” relata un rencuentro de antiguos militantes setentistas. Donde luego de pasar revista y de contar los amigos “boleta” uno de los comensales propone decir boludeces. Así repasan entre los brindis de champagne todas las consignas políticas de aquellos años que van rematando con un ¡que gran boludez ¡. Hasta que alguno de ellos se levanta ofuscado y les dice ¡ miserables, con algunas cosas no se jode ¡ Todos se van y el único que se queda es el personaje que se había levantado asqueado de la frivolidad de sus compañeros, pero este es el boludo. Porque se mandó la gran boludez de la noche –cuenta el autor-, la enorme boludez de esa noche. Tuvo que pagar la cuenta.
Como en este cuento de Feinmann aún existen varias cuentas por saldar, críticas y muchas autocríticas que no se han realizado. Quizá revisar las obras de Cooke, Jauretche y otros tantos ayude a desarrollar estas críticas sin descartar nada, ha descifrar errores.


La paradoja del lugar cambiado


Ahora rastrearemos en la figura de Cooke la paradoja de lugar cambiado que asecha el drama de su vida que lo lleva a sentenciar que en la Argentina los comunistas somos nosotros, los peronistas. Su drama está cruzado por varios lados, participa del movimiento peronista que tiene el potencial revolucionario y es el más alto nivel de conciencia a que llegó la clase trabajadora Argentina, pero que es al mismo tiempo un gigante invertebrado que carece de una teoría revolucionaria y una conducción clara, que se debate entre el tremendismo revolucionario y la inacción de la burocracia. Pero sabe bien que el peronismo es quién tiene el potencial emancipador y que solo “podrá desaparecer cuando deje de expresar reivindicaciones nacionales y populares y otro movimiento lo releve con ventaja; o cuando él mismo evolucione hacia algún tipo nuevo de nucleamiento que lo supere dialécticamente, es decir, negándolo para integrarlo en una síntesis”.
Por otro lado debe dar una pelea por los significados en el plano nacional dentro del peronismo que aún no comprende los cambios en el mundo pero también fuera. A Cooke le preocupa un peronismo que no alcanza aún a divisar los alcances de las revoluciones nacionales, el proceso de descolonización, la revolución cubana, el problema chino-soviético y el giro a la izquierda de la juventud y de las clases medias, desea disputarle la propiedad del marxismo al PCA al que incluye en los confusionismos en que está inmersa la argentina y además quiere enrolar al peronismo como movimiento de liberación nacional en una estrategia de liberación continental. Escribirá a Perón una carta fechada en julio de 1961 una corrosiva frase donde expondrá su drama y paradoja pero al mismo tiempo su fuerte materialismo marxista:

“Hay cruzadas civiles y religiosas, discursos de toda clase de gente previniendo contra el comunismo. Pero como los comunistas se limitan a postular para el futuro impreciso su revolución y mientras tanto son partidarios de las libertades democráticas y de la convivencia con la burguesía, los únicos que positivamente pueden dar por el suelo con el capitalismo imperialista somos los peronistas, cuando más humildes de condición más peligrosos. O sea que los comunistas somos nosotros, en ultima instancia, porque no somos una amenaza teórica sino una posibilidad práctica”

En esta carta se puede observar claramente también el influjo del pensamiento del Che Guevara y también del marxismo clásico de la tesis 11 de Feurbach, de que “hasta ahora los filósofos han tratado de entender el mundo, a partir de ahora se trata de cambiarlo”. Cooke piensa en la insubordinación de la masas, en un espontaneísmo final que parte de algo sumamente organizado y planificado, pero que no es una revolución, como critica al PCA, que se hace “con regla y escuadra”, prefiere fracasar y morir con el Che Guevara que triunfar con el secretario general del comunismo argentino Victorio Codovila, y dice “por lo menos es más alegre”. Su humor desgrana paradigmas, suena terrible a toda razón, sin embargo va horadando y abriendo conciencias más allá de los miopes macartismos y de los marxismos berretas o vulgares de entonces. Cooke enfrenta así a unos y a otros. Entabla una amistad con el Che, redacta informes sobre el PCA a pedido del gobierno cubano, invita reiteradamente a Perón para se instale en Cuba, estudia y pide libros a su amigo Juan José Hernández Arregui para que se conozca la obra de otros intelectuales argentinos además de los de la revista Sur de Victoria Ocampo que dominaban la escena literaria Argentina. Nada mal para un conspirador en desgracia como se define en una hermosa carta que le envía a su mujer Alicia Eguren años atrás estando preso.


Un revolucionario se enfrenta a sus compañeros

En el anecdotario debería figurar también el enfrentamiento que tuvieron los dos personajes que repasamos y la paradoja que pone a uno de ellos en la situación de verse traicionando a sus más cercanos compañeros de lucha. Esto es parte del drama Cooke, donde siendo el delegado de Perón pasa de sostener una posición insurreccional y abstencionista a organizar el pacto Perón-Frondizi y llamar a votar por el candidato de la UCRI en las elecciones de 1958.
La visión de Jauretche particular y crítica sobre la figura de Perón y la adhesión a la UCRI que lo lleva al llamado “concurrencismo” entre los que se encontraban también Raúl Scalabrini Ortiz contrariando a Cooke en su postura verticalista, el forjista expresa: “somos militantes de una causa, a veces el Hombre acierta, y a veces no acierta”. En una correspondencia al padre Hernán Benítez, donde observa que los pasos que da Perón no son los correctos dice: “tenemos que hacer una política propia desde el movimiento popular argentino, según los intereses del pueblo argentino”. Este planteo era inaceptable para Cooke porque significaba ir contra Perón. Debe aceptar el pacto y de mala gana convencer a sus compañeros de la bonanza del acuerdo con Frondizi, pero jamás puede pensar sacar los “pies fuera del plato” para integrar una lista no peronista. Pero Jauretche se reconoce como un viejo militante con otras experiencias y partido y pone la causa sobre el partido y los hombres, causa por la que a luchado “en el libro, en la prensa, en la acción política y con las armas en la mano”. En los Profetas del Odio dice así:

“De tal manera mi actuación en la política militante no ha estado regida por la adhesión a hombre alguno ni a ninguna estructura partidaria, sino en la medida que éstos han sido instrumentos de esa causa”... “Es así como en cada etapa de la vida nacional he combatido por quien o quienes eran más capaces de acercarse concretamente a la realización de la empresa, sin buscar pelos en la leche y exigir perfecciones imposibles”.

Por otro lado, para Cooke, más allá ser el encargado de las tratativas Perón-Frondizi y tener que enfrentarse con los sectores más combativos del movimiento como Andrés Framini, por la decisión de sostener la orden del general, su posición seguía siendo la de continuar y profundizar la resistencia del peronismo, cosa que no está clara en Jauretche aparentemente más dispuesto a encontrar salidas intermedias.


Dos contra adulones y burócratas de turno

Finalmente quisiéramos hacer notar un punto de encuentro pero desde una visión diferente, tal es el caso de la referencia a lo que podría ser el culto a la personalidad o el dominio de los adulones o burócratas de turno que existía dentro del gobierno peronista. La nota aparece también en “Los profetas del Odio, y la yapa” (este ultimo anexo que aparece a partir de 1967) uniendo con gran destreza y humor gauchesco la crítica al cambio de nombres a la toponimia auténtica a lo que llama “lamentable y ególatra emulación”, con un comentario del “Dr. Cooke” al mismo Perón en la presidencia. Y a riesgo de cansar con las citas, cito esta porque me parece una muy divertida y creo que perdonará la manía o el vicio a la referencia. Dice Jauretche:
“De la época es el cuento del paisano que en la esquina de Mitre y Pavón, en Avellaneda, le pregunta al vigilante por la calle Mitre.
-“¡Como Mitre...! ¡Eva Perón ...y es esta”, le señala el policía.
-“Disculpe... ¿Y Pavón cuál es?
-“¡Cómo Pavón! ¡Juan Perón...!”, lo reta el vigilante.
-“No sabía...” –explica el paisano-. “Como soy del Chaco”.
-¡Que Chaco... Provincia Perón! –le grita ya irritado el vigilante.
El paisano, intimidado, camina pocos metros en dirección a Buenos Aires. Está ahora, sobre el Riachuelo, en el puente y se recuesta a la baranda, pensativo y perplejo.
Se le acerca un marinero y le pregunta:
-¿Qué está haciendo, paisano?
El paisano, prudente y avivado ya, le contesta:
-Estoy mirando el Peronchuelo, señor...

Y prosigue Jauretche a modo de gran relator campero:
“y viene el caso aquí, con respecto al reiterado homenaje de los nombres de las calles que terminan por no tener sentido de tan repetidos, algo que el Dr. Cooke le dijo al mismo Perón en la presidencia: “Se ha abusado tanto de su retrato que ya no se lo ve; forma parte del paisaje como los árboles de la calle”.

Las paradojas de la historia Argentina harán que con la vuelta a la infamia y luego con la llegada de nuevas y más sangrientas dictaduras los nombres de las aquellas calles vuelvan a sus nombres originales, preferentemente los que llamaban a la memoria ecuestre y épica de la formación del estado nacional. Roca, Mitre y otros volvieron a pastar libremente sobre las trazas viales de la Argentina.
Sin embargo, con el tiempo la venganza de los funcionarios de gobierno y los consejos deliberantes de los municipios, ejecutarán el antiguo nombre y continuaran jugando malas pasadas a los automovilistas y a algún peatón despistado. Así hacen justicia y venganza, al mismo tiempo, los funcionarios públicos y los políticos que necesitan inaugurar algo para el comicio próximo. Para bien de muchos de nosotros, se me ocurre, y a pesar del mismo Don Arturo la antigua calle Eduardo VII de la localidad de Hurlingham en la provincia de Buenos Aires, terruño de donde salió el secretario de seguridad Juanjo Alvarez, lleva el nombre de aquel viejo forjista y es así como también podemos ver una retrospectiva de su obra en la Sociedad Rural, mientras tanto la sombra de Cooke se aleja fumando silenciosa, descartada, busca un futuro cercano, de frente. La paradoja irónica señalaría que el olvido preserva, mientras el bueno de Don Arturo cuelga de la marquesina, un funcionario del gobierno se apresta a copiar una cita del Manual de Zonceras Argentinas.




( III )

El influjo de los textos, el PRT-ERP y la paradoja Gramsci


Es cierto que mucho tiempo ha pasado ya de aquellas lecturas apresuradas, tal vez los actores tampoco sean los mismos pero la paradoja sobre la que nos movemos es sin duda producto del influjo que tienen ciertos textos. Asi Julio Santucho recordó en el libro de María Seoane “Todo o Nada” en una entrevista realizada en Roma en 1988, que :

“la primera escuela política del PRT se realizo en diciembre de 1970, en un Chalet alquilado en la localidad de Aguas de Oro en la Sierras Cordobesas. Uno de los primeros alumnos fue Hugo Irurzúm, que murió en 1980 en Paraguay cuando participaba del atentado que costo la vida de Anastasio Somoza. El programa era de lo más ecléctico y liberal. Se estudiaba filosofía y política marxista con todos sus clásicos; la historia de las revoluciones rusa, vietnamita, cubana, y china; la historia Argentina con énfasis en la guerra de la Independencia, de autores como Bartolomé Mitre. Luego los caudillos federales. En economía argentina se analizaban las obras de Aldo Ferrer y de Raúl Scalabrini Ortiz. Pero los textos de historia fundamentales los de Mitre sobre Manuel Belgrano y José de San Martín. Jamás se estudio a Antonio Gramsci, especialmente por que Robi pensaba que era la base teórica para el populismo de las FAR, o del revisionismo europeo al marxismo. En esa primera escuela que se repetirá hasta entrado el año 1976, con algunas modificaciones de contenido, por que era una de las obsesiones de Robi, hubo 120 graduados, quienes tendrían a su cargo desarrollar la estructura militante del PRT-ERP.”

Julio Santucho nos rebela un enigma, que puede llamarse el enigma Gramsci, en la izquierda Argentina. Cierta demonización, comprensible aunque no escape al ridículo, teniendo en cuenta que desde principios de la humanidad han existido relatos sagrados y blasfemos, textos temidos y codiciados. Podemos citar miles de ejemplos desde la inquisición hasta las hordas nazis quemando en una hoguera embriagante los libros de autores judios o comunistas, podemos recordar films como la novela de Humberto Eco llevada al cine, El nombre de la Rosa, o la de Ray Bradbury, Farenheid 451, o los tristes recuerdos de nuestros familiares y amigos preguntándose por la existencia de libros enterrados y quemados, en la ultima dictadura. Cantidad de libros han moldeado la conciencia de la humanidad, han existido libros para cada acto de la historia y por eso esta paradoja no debería tener sentido dentro de lo amarillezco o de lo novedoso, porque se inscribe en una práctica habitual de nuestro hacer humano. La alerta a la que estaban sujetos los militantes del PRT-ERP sobre un posible desviacionismo inducido por la lectura de Gramsci es comprensible en el marco histórico en que se daba esa discusión, donde además todo partido político tiene y necesita su lectura oficial de la realidad. Claramente este límite a la crítica o a la lectura es una actitud reprobable por donde se mire, pero lo que no sabían, aunque intuían como un natural peligro aquellos militantes, era la sola existencia anterior e independiente que subyace en la paradoja que es el poder incontrolable del mito texto.
Esta paradoja es también la paradoja de la izquierda Argentina, de sus miedos, de los miedos a los textos. Es la paradoja de un Antonio Gramsci temido por la izquierda en los años 70 pero venerado treinta años después; y también es la paradoja de una izquierda que continua teniendo miedo y demonizando textos que por lo general llegan de otros países y de otras experiencias, pero que al mismo tiempo es incapaz de generar textos propios con el mismo contenido mágico o mítico que los que reprueba.
Reconocemos en primera instancia nuestra debilidad por ciertos textos prohibidos, incluso por todo lo vedado, sea en la forma de curiosidad o interés, cosa que no reclamamos que sea transmisible necesariamente a estas otras expresiones políticas. Sin embargo creemos que el lugar de padecer estos textos se lo han puesto ellos mismos y a esta altura esto es mucho más que un síntoma. Resulta hasta risueño ver como responden algunos intelectuales de la izquierda a estos textos, podemos citar a Norma Nasif, intelectual del P.C.R llamando a enfrentar el pensamiento de John Holloway que expone en “Cambiar el mundo sin tomar el poder”, por ser la “Cuarta Espada del imperialismo”, o a un veloz Atilio Borón que desde una izquierda más “prolija” cercana al P.C.A, contesta con Imperialismo al libro de Toni Negri y Michael Hard Imperio.
La preocupación del PRT-ERP por Gramsci no quiere decir que no lo leyeran necesariamente, simplemente quiere decir que no es de lectura oficial de la organización y este tomar partido desde la teoría implica por un lado un hecho aglutinante y a la vez diferenciador. En general la izquierda se abroquela y se divide alrededor de lecturas distintas y la sola mención de ciertos textos merecen calificativos y rótulos invisibles e indelebles que pueden pesar por años en la memoria. Así las discusiones dentro de la izquierda han sido la constante reproducción de las diferencias más que la coincidencia desde sus principios fundantes y supuestamente comunes, por un lado, y por otro la incesante debilidad a armar cuerpos teóricos oficiales o manuales, que plantean ortodoxias diferenciadoras sin ser una producción propia sino una mera referencia al texto original o mala copia.
Cuando reconocemos nuestra debilidad por algunos textos prohibidos, es también la atracción a lo nuevo que no excluye la lectura crítica y fiscalizadora del presente y de la realidad circundante, pero la fascinación a lo raro y exótico es recurrente. En esto recae continuamente la izquierda argentina, exotismo. Cada tanto se alzan las voces de algunos, como les gusta llamarse, intelectuales orgánicos en el sentido gransciano, que dicen odiar, combatir, enfrentar y responder a pensamientos desviacionistas, peligrosos, aventureros, posmodernos o disgregasionistas que supuestamente postulan nuevas teorías o autores. Estos personajes son los que Jauretche llamaba “guacamayos amaestrados” o a los que Cooke les endilgaba el oficio de ser “fiscales de biblioteca” y son los responsables en gran medida de crear esta visión exótica de la izquierda porque en lugar de producir pensamiento e idea, están preocupados en continuar sosteniendo una oficialidad teórica insostenible e imposible. Cuando llega un libro a esta parte del mundo son los primeros en analizarlo o mejor dicho en destriparlo, rápidamente deben dar respuesta a algo que nadie les preguntó, así en lugar de crear ideas interesantes o innovadoras hacen vergonzantes escritos y dudosas aseveraciones que al tiempo nadie recordará porque discuten con alguien que está a miles de kilómetros. Esta es la paradoja de la dependencia cultural de la izquierda, de lo que llamó Jauretche “la colonización pedagógica” porque no tienen para decir nada de lo que ocurre acá sin pasarlo antes por el tamiz de la lectura oficial del partido, que además, también es una lectura exótica de un texto producido en otro lado y en otra experiencia pero que el tiempo la ha cristalizado en la ortodoxia.
Nosotros decíamos al principio que dudábamos de las autoctonias o de pretendidos nacionalismos teóricos, culturales o ideológicos pero sostenemos que la experiencia crea elementos propios, matices y rostros locales que le dan a la acción la posibilidad de especificidad. Es esto justamente y a partir de aquí que criticamos y abrimos la discusión sobre el influjo de los textos. Un debate que se esparce sobre la falta de producción de pensamiento en las izquierdas argentinas, de la dependencia a modelos y experiencias diferentes y a la vulnerabilidad producto de una ortodoxia intelectual de lecturas oficiales aglutinantes y diferenciadoras.

( IV )
La paradoja abierta


El producto de este exotismo que veíamos tiene como contrapartida la inmovilidad, la dispersión y la incomprensión que es propia de la izquierda argentina. Es la graciosa situación de llegar tarde a todo, tal es el caso de la relectura de la obra del italiano Antonio Gramsci en la actualidad, o la reivindicación oficial de la figura del Che Guevara por el PCA a mediados de los 80.
No sabemos si el influjo de los textos de Holloway o de Negri-Hard llevará a crear una nueva paradoja en un futuro, pero lo que estamos seguros es que ya forman parte de las paradojas de la pequeña historia de la vida política de la intelectualidad local, es decir de una minúscula porción de la población e incluso de la misma cantidad de personas que militan políticamente. Sin embargo una minoría que influirá luego sobre personas que sin saber quienes son exactamente los autores de esos textos, sin haberlos leído y a veces sin siquiera querer saberlo, les llegará de alguna forma estos “peligrosos” nombres ya estigmatizados por los intelectuales amigos del partido, para trabarse en alguna esquina del país en una dura discusión donde ninguno se convencerá de los argumentos vertidos por el otro. Así es la triste paradoja del influjo de los textos en izquierda Argentina, o llega tarde o se divide aparentemente “a causa” de estos. Pero antes de dejar abierta la paradoja, debemos decir que nos cuesta creer que los problemas que impiden a la izquierda sea un problema “a causa” de lecturas diferentes, aunque si creemos que está entre estos problemas, el no tener una lectura propia, una lectura local, un trazo original, mítico y audaz. Las paradojas abierta serán entonces estas: por un lado, ver si positivamente cambia la situación de la izquierda Argentina, evadiendo la invariante, a partir del hallazgo de un texto propio que cree lo que Gramsci llamó el “libro viviente”, el mito texto, y sea capaz de simbolizar y sintetizar la voluntad colectiva hacia el cambio social; o negativamente ver si a partir de textos subsiguientes recae en la invariante, y en la inmovilidad; y una tercera paradoja humorística que sería ver a la izquierda dentro de treinta años releyendo a Toni Negri o a John Holloway.


A un posible lector encargamos el seguimiento de estas paradojas y este lugar para agregar las propias:--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
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